Motivos de la crisis financiera (refrescante claridad).
March 4th, 2009 | Uncategorized | 2 Comments »
Es refrescante encontrar una explicación clara de los motivos de la actual crisis que no pase por los lugares tan comunes como errados.
Es refrescante encontrar una explicación clara de los motivos de la actual crisis que no pase por los lugares tan comunes como errados.

CBOT Deco, originally uploaded by Atelier Teee.
Yo soy un especulador, lo confieso. Según el diccionario, especular es efectuar operaciones comerciales o financieras, con la esperanza de obtener beneficios basados en las variaciones de los precios o de los cambios. Yo lo he hecho.
Supongo que este no es el mejor momento para hacer semejante confesión. Políticos de todas las tendencias hoy alzan su voz en contra de los especuladores y los acusan de ser los causantes de todo tipo de calamidades, desde la subida en los precios del petróleo hasta la caída en el valor de los inmuebles. Han lanzado una cacería de brujas en nuestra contra.
Culpar a las brujas de algún evento terrible y difícil de explicar les resultaba conveniente a las autoridades del siglo XIII, culpar a los especuladores les resulta conveniente a las autoridades del siglo XXI. Los políticos saben que culpar a los especuladores es poco riesgoso y muy rentable. Entienden que la mayor parte de la gente no sabe bien quienes son o que hacen los especuladores. Por ello han decidido culparnos a nosotros de los problemas de que ellos crearon.
Creo que vale la pena hacer notar que los especuladores no tienen ningún interés particular por hacer subir el valor de un bien en particular, sea el oro, el petróleo, los inmuebles, el maíz, o las acciones de Apple. Lo que quieren los especuladores es obtener un beneficio económico al realizar sus operaciones de compra y de venta.
Trataré de explicarlo con un ejemplo. En mi caso, la mayor parte de mi actividad como especulador se realiza en torno a futuros de dos divisas: el peso mexicano y el dólar de estadounidense. Si yo compro dólares a futuro es porque creo que el valor del dólar a la fecha pactada será mayor que el del precio que hoy estoy pagando por él. Por otro lado, quien me vende esos dólares a futuro cree que ocurrirá exactamente lo opuesto, de otro modo no estaría dispuesto a venderme. Ni la parte compradora, ni la parte vendedora hacemos la operación con el propósito de que suba o baje el tipo de cambio, lo hacemos con la esperanza de que nuestros pronósticos estén en lo correcto.
Hoy muchos se lamentan por la caída del mercado inmobiliario y culpan a los especuladores. Sin embargo no recuerdo que haya habido mucha gente quejándose de los especuladores cuando los valores de sus inmuebles subían como la espuma. Sin duda el que el valor de los inmuebles se haya derrumbado es trágico para el propietario de quien compro un inmueble con la intención de venderlo, o para quien contrajo una deuda para comprar un inmueble por un importe mucho mayor que el valor actual del mismo. ¿Pero qué hay de quienes no tenían un inmueble ni posibilidades de adquirir uno? ¿De quienes fueron prudentes en lugar de comprar a crédito “la casa de sus sueños” decidieron esperar un poco para a ahorrar lo necesario para comparar la casa que necesitan? ¿Acaso los especuladores querían beneficiar a algunos para luego dejar de hacerlo y beneficiar a otros? Lo dudo.
Es verdad que las operaciones especulativas influyen en los precios vigentes. Pero yo sinceramente no veo cómo pueda ser eso malo. Si los especuladores, por ejemplo, perciben que dadas las condiciones actuales habrá escasez, digamos de maíz, se interesarán en comprar futuros de maíz. Eso elevará el precio a futuro y muy posiblemente los precios actuales. ¡Qué horror! Pensarán algunos y dirán que no es justificable que en el presente, en que pueda haber abundancia de un producto se eleve su precio por lo que es una escasez percibida en el futuro.
Pues bien, a ellos les diría que es precisamente ahí donde los especuladores hacen una de sus mayores contribuciones. Al afectar los precios presentes terminan por incidir de manera benigna en el presente. Si el precio del futuro del maíz sube, y como consecuencia el precio del maíz en el presente también lo hace, el productor podrá ganar más por su cosecha actual, lo cual le otorgará recursos adicionales que permitirían extender sus cultivos o invertir más en ellos para aumentar su producción. Al mismo tiempo le manda a los consumidores la señal de disminuir su consumo de maíz y favorecer a otros granos. Todo ello dará lugar a que por una parte disminuya la demanda y por otra aumente la oferta que llevaría a una disminución de precios.
Contrariamente a lo que muchos creen, todo parece indicar que los mercados especulativos no promueven que haya subidas y bajadas drásticas de precios de los bienes. Existe evidencia de lo contrario, un buen ejemplo es el caso de las cebollas, que por una ley supuestamente destinada a evitar los cambios abruptos de precio debido a la especulación prohíbe que se cotice la cebolla en los mercados de futuros de Estados Unidos. Contrariamente a lo que pudiera pensarse la volatilidad es mayor en la cebolla que en otros productos agrícolas. Eso es entendible, pues de pronto se tienen picos de producción durante la época de cosecha que hacen que el precio se desplome y luego subidas de precio abrupta al terminar la temporada. Como no existe un mercado en done pactar operaciones a futuro, tampoco se ha desarrollado para las cebollas la infraestructura y mecanismos que se han desarrollado para otros productos agrícolas a fin de permitir su cumplimiento.
Así que los especuladores como yo lejos de ser un mal, podemos ser un factor muy positivo en la economía, haciéndola más dinámica, facilitando transacciones, estabilizando los precios, alertando tempranamente de los problemas y oportunidades que hay en distintos sectores de la economía.
Así que cuando veas un especulador, muéstrale cariño y comprensión.
vía Copious Dissent
“… hay una falacia básica en todas las medidas socialistas y de estado benefactor, el creer que es posible hacer el bien con dinero de otros… ese punto de vista tiene dos fallas: si quiero hacer el bien con el dinero de otros primero se los tengo quitar, lo cual significa que en el fondo la filosofía del estado benefactor es una de violencia y coerción, que se opone a la libertad, pues tengo que utilizar la fuerza para obtener el dinero. En segundo lugar, muy pocas personas gastar el dinero de otros con el mismo cuidado que gastan el propio.” - Milton Friedman.
Lamento no haber tenido oportunidad de escribir en los últimos días, pues me encuentro de viaje, pero no quise dejar pasar la oportunidad de visitar el blog Espacio Contraituitivo de José Loyola Trujillo.
No dejen de ver la entrada sobre cómo el rapero Jay-Z ahora utiliza fajos de billetes de 500 Euros en lugar billetes de 100 dólares… al parecer las monedas fuertes reemplazan a las monedas débiles hasta en los videos.
“Casi todos los norteamericanos disfrutan del fácil acceso a cosas como los hornos de microondas, teléfonos celulares, Intrenet, reproductores MP3, así como a comida, vestido y vivienda Así que las diferencias separando a los super-ricos de la gente ordinaria es cada vez más abstracta e invisible” - Don Boudreaux

Un Mexicain détrône Bill Gates, originally uploaded by xavierkr.
Al leer el post de Don Bordeux el día de hoy en Cafe Hayek no pude evitar pensar en y compararme con quien seguramente es el hombre más rico de México y muy probablmente del mundo: Carlos Slim.
Encontré que entre el sr. Slim y yo las diferencias no son tan grandes como podría imaginarse. El Sr. Slim al igual que yo duerme en una casa con piso “firme”, debe tener acceso a la energía eléctrica, al agua potable y al drenaje. No creo que le haga falta alimento, entretenimiento o servicios de salud, a mí tampoco.
Probablemente las diferencias entre el Sr. Slim y un servidor sean menores a las que exisen, por ejemplo, entre el velador del fraccionamiento donde vivo y yo. Aunque la diferencia entre el ingreso que yo tengo y el del Sr. Slim es mayor que la que hay entre mi ingreso y el del velador del fraccionamiento, tal difrerencia no se ve reflejada en esa misma proporción en nuestra calidad de vida.
Tengo claro que es por la vía de aumentar el ingreso de los más pobres y facilitando que éstos tengan acceso a bienes y servicios de mayor calidad a menor precio que podrán cerrarse las brechas entre pobres y ricos, si no en su ingreso, si en su calidad de vida que es lo que realmente importa.
“He estado en el negocio de hacer pronósticos desde hace 50 años o más, pero no soy mejor en ello ahora que antes y nadie lo es. Los pronósticos hoy son tan buenos o tan malos como hace 50 años porque la naturaleza humana no ha cambiado y no podemos superarnos a nosotros mismos” - Alan Greenspan
Difruté mucho del siguiente video en el que Jon Stewart entervista a Alan Greenspan. Espero que algunos de ustedes lo disfruten también.
Gracias al artículo de Ricardo Valenzuela publicado el día de ayer en Asuntos Capitales me enteré de una película que cuenta la historia de tres emprendedores: Un banquero de Nueva York, un granjero de Michigan y un refugiado que escapó de China Comunista y en la que se explora la forma en que los emprendedores dan forma a nuestro mundo. Los invito a ver el avance de la misma.
“dentro del concepto de automóvil se encuentran los camiones de carga y reparto” - SAT
Uploaded on November 14, 2006
by crazyemt
La van de la foto es una Sprinter, de Mercedez Benz 2007. Cada unidad cuesta unos $360,000 pesos, nada barato si se le compara con vehículos parecidos, pero tienen una capacidad de carga superior a la de vehículos con similares dimensiones, son confiables, cómodas, seguras y tienen un bajo costo de operación. Actualmente contamos con 3 de ellas y teníamos planeado comprar otras dos este años.
Aunque la empresa cuenta con el dinero para comprarlas no podrá hacerlo, porque nos ha informado el Servicio de Administración Tributaria (SAT) que consideran que:
“dentro del concepto de automóvil se encuentran los camiones de carga y reparto, motivo por el cual sí les aplica la limite de $175,000.00″
El límite de los $175,000.00 en cuestión es el que se establece en el Artículo 42, fracción II de la Ley del Impuesto sobre la Renta y 3-A del Reglamento de la Ley del Impuesto sobre la Renta. Es decir que si compro dicho vehículo sólo podré deducir hasta $175,000.00 y la parte proporcional de los gastos que genere, es decir menos del 50%.
Aparentemente la intención de esta regulación idiota era impedir que los “ricos” dedujeran la compra de “vehículos de lujo” y los gastos que generan, pero como suele pasar en estos casos hubo “efectos inesperados”.
Ante esta situación la empresa tiene 2 opciones:
En cualquier caso el objetivo perseguido por la legislación no se cumple y en cambio entorpece la operación de nuestra empresa, crea una distorsión en el mercado que favorece a las empresas arrendadores y abre la posibilidad a que más de una empresa buscando una solución a este inconveniente encuentre en la creación de empresas transportistas una solución que eventualmente podría, dado el régimen de tributación especial del sector de transporte, disminuir su carga tributaria y por ende disminuir la recaudación.
Adendum
Al parecer la respuesta que dió el SAT es errónea o por lo menos debería de serlo, a continuación reproduzco la opinión del director de la Asociación Mexicana de Sociedades Financieras de Arrendamiento, Crédito y Factoraje:
“No estoy de acuerdo con la respuesta del STA, ya que lo único que está limitado son los vehículo terrestre para el transporte de hasta diez pasajeros y Tú te refieres a un vehículo de carga no de pasajeros.
¿Queda claro mi punto de vista?
Texto del artículo 3-A RLISR
“Artículo 3o.-A. Para los efectos de la Ley y de este Reglamento, se entenderá por automóvil aquel vehículo terrestre para el transporte de hasta diez pasajeros, incluido el conductor.
No se considerarán comprendidas en la definición anterior las motocicletas, ya sea de dos a cuatro ruedas.
Saludos.
J. Jesús Mandujano López
Director General
Al Parecer los funcionarios del SAT cosideran que como en la cabina de un un camion de carga no se pueden trasportar mas de diez pasajeros y que un camión de carga no es una motocicleta debe ser considerado automóvil y que por ende debe aplicar el límite. Deben estar equivocados.
~ Con mucha frecuencia, la mano invisible de Adam Smith le hace señales obscenas a demasiada gente. - George Carlin

Foto tomada el domingo 14 de Enero.
Disfruto mucho del humor de George Carlin, es soez, irreverente, políticamente incorrecto, pero sobre todo mordaz.
A pesar de que en estos días los aumentos de los precios del maíz y las tortillas parecerían darle la razón a George, la frase citada es tan divertida e ingeniosa como errada. Como la mayoría de la gente, Carlin no tiene claro el concepto de “la mano invisible” de la que habló Adam Smith.
Según Adam Smith, la gente que pretende buscar únicamente su propio beneficio es guiada por “la mano invisible” a servir al interés público aunque no fuera esa su intención.
Es decir, “la mano invisible” no “le hace señales obscenas” a nadie cuando se elevan los precios. Lejos de ello, es “la mano invisible” la encargada de conducir a los empresarios a incrementar, buscando su propio beneficio, la producción de ese bien de alto precio, lo cual eventaulmente llevará a un incremento en la oferta y a una caída de precios que beneficiará al público. Es esa mísma mano invisible la que lleva a otros empresarios a buscar productos sustitutos, a mejorar su productividad, a mejorar sus productos.
Pero además de la mano invisible de Adam Smith, existe la otra mano invisible, de la que habló Milton Friedman a más de 200 años de distancia en su ensayo Why government is the problem :
“Digo que existe una mano invisible que funciona a la inversa: La gente que pretende servir únicamente al interés publico es guiada por una mano invisible a servir a intereses privados, aunque no fuera esa su intención”.
Es “la otra mano invisible” la que guía a los funcionarios públicos a establecer controles de precios, cuotas y subsidios que benefician enormemente a un puñado de “favorecidos” por la acción gubernamental mientras que el público debe padecer el desabasto, la caída de la calidad, la especulación y la aparición de mercados negros que dichas medidas irremediablemente propician.
Es verdad que en el libre mercado siempre exisitrá la posibiliad de que hayan escasez y precios altos para algún bien, probabilidad que desaparece en los mercados controlados, pero para convertirse en una certeza.
Aunque el ensayo de Milton Friendman antes mencionado no está disponible en internet, una ponencia del mismo título que incluye los conceptos contenidos en él y puede leerse aquí.
Ramon Mier November 27, 2006