Está claro que una de las ventajas que tiene el sector público sobre el sector privado es la de tener el poder de hacer que SUS problemas se vuelvan NUESTROS problemas.
Cuando por la razón que sea veo mermados mis ingresos, o me doy cuenta que he gastado de más no tengo otro remedio que encarar el problema reduciendo mis gastos y buscando formas de aumentar mi ingreso.
Lo mismo hacen los gobiernos, pero ellos gozan de una inmensa ventaja sobre el sector privado cuando de obtener ingresos se refiere: el uso de la fuerza. El gobierno no tiene que convencer a nadie de que le entregue dinero a cambio de algo. El gobierno puede exigir a sus gobernados que le entreguen dinero a cambio de nada y a llevarlos a la cárcel si no lo hacen.
En ese sentido su actuar no es distinto a la mafia: o les das lo que pides o te va a ir muy mal. Nuestras relaciones con el gobierno no son de común acuerdo, son obligatorias. Su “modelo de negocio” es la extorsión. Si no les das lo que quieren te arrebatan tu patrimono o hasta te privan de tu liberta.
Es en momentos como este, cuando se nos anuncian alzas de impuestos que podemos darnos cuenta que aún en condiciones de poca competencia, casi monopolísticas (condiciones que solo son posibles gracias a la acción u omisión del gobierno) la empresa privada sale bien librada, aunque sea por comparación. Ni TV Azteca ni Televisa me pueden llevar a la cárcel si cambio de canal o decido apagar la tele. Telmex no me puede imponer multas por dejar de hablar por teléfono.
Estoy de acuerdo con muchas de las críticas que desde la oposición política se han hecho al “paquete económico” propuesto por Caldrón. No me gusta el paquete, entre muchas cosas porque veo que me joderá a MI de muchas formas: pagaré más ISR, pagaré más por telefonía a internet, por comida, por medicinas y sobre todo por la cerveza (¡qué poca!). Pero no me jode menos el que los políticos que critican dicho paquete no propongan nada mejor y FINJAN no ser ellos también parte del problema.
Pero lo que mas me repugna de todo esto es ver cómo un problema que es del gobierno, lo tratan de hacer pasar como un problema de Méxicopara luego hacer que seamos todos los mexicanos, especialmente los que ya de por sí pagábamos la mayor parte de los impuestos, quienes nos hagamos cargo de su problema, haciéndolo nuestro.