Mi bocota
más de un beso me dieron (y más de un bofetón).
- Joaquín Sabina
Con demasiada frecuencia hablo de más, puedo ser impertinente, inoportuno y bastante grosero. Mi soberbia y mi ignorancia en ocasiones dictan lo que digo, como si el espíritu de AMLO o Vicente Fox se apoderaran de mí.
Ayer, por ejemplo, escribí un correo electrónico en un momento de ira (algo poco recomendable) con copia a muchísimas personas (menos recomendable aún). Me encontraba sumamente enojado y desde mi punto de vista me sobraban los motivos para estarlo. Sin embargo, eso no me daba derecho a ventilar públicamente mi enojo ni a ser grosero (supongo que utilizar en una misma frase las palabras "perro", "lamerse" y "entrepierna" lo es).
Perdí de vista lo que debería de haber sido mi objetivo que era el de impedir que se implementara una política que afectava los intereses de mi negocio o por lo menos minimizar su impacto. Mis argumentos y razones perdieron su fuerza por encontrarse entre diversos reclamos irrelevantes e inoportunos que hice en torno a la persona a quien le tocaba instrumentar, dar a conocer y que muy probablemente formuló la nueva política. Me encuentro arrepentido y ya he pedido disculpas públicas porque sé que cometí un error.
No sé si mis disculpas serán aceptadas o si mi exabrupto dará pie a represalias que afecten al negocio o que obstaculicen algunos planes que veníamos desarrollando junto con dicho proveedor. Pero ahora mismo me siento obligado a preguntarme varias cosas: ¿Reaccionaría yo con mesura ante un cliente así? ¿Tendría interés en saber qué lo condujo a actuar de esa manera? ¿Sería capaz de reconocer que entre sus motivaciones se encontraba la pasión que siente por mis productos y mis marcas? ¿Podría reconocer que detrás de sus desagradables palabras se encuentra un interés genuino porque las cosas se hagan mejor? ¿Buscaría la forma de convertir este problema en una oportunidad?
Me gustaría creer que sí, después de todo para mí lo más importante para un negocio es tener clientes satisfechos, leales, satisfechos y motivados. Espero que para mis proveedor también.










Después cuando siento más tranquilo y menos emocional, evaluaré la situación y también lo que escribí para decidir si debo enviar la comunicación sí o no.
Los blogs también son una buena terapia para eso! (Comment this)
Es bueno tu consejo. Seguramente tendré muchas oportunidades para ponerlo en práctica en el futuro cercano y seguramente me meteré en líos cuando lo haga.
Soy tan malo para contenerme a mí mismo cuando estoy molesto y cero tener algo que decir que ni los blogs son buenos para esto. Un par de posts publicados aquí me han metido en líos con otro de mis proveedores.
Pero debo decir, en honor a la verdad, que a veces las cosas al final terminan saliendo bien para mi. Los bofetones a veces son el precio que hay que pagar por conseguir un beso. (Comment this)
El Nahual.
(Comment this)
En esta saga Ramón, hay gran sabiduría atribuible a los negocios y las relaciones sociales.
Te invito a verla, aunque ya las hayas visto, ahora con más detalle. Te adjunto algunas de las frases claves de la saga:
- Manten cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos.
- Sonny, ¿Que te pasa? Nunca digas lo que piensas cuando hables de negocios.
- Esto es un negocio, nada personal.
- Nunca odies a tu adversario, nubla tu razón.
Así que como un Perredista de la nueva izquierda que está encontra del Peje, cuando se enoje, mejor a tragar camote y a no explotar.
Saludos. Un abrazo.
Sergio Quiñonez (Comment this)
Fijate que yo conseguí la dirección electrónica de Ricardo Monreal, y dado que me sentía muy encabronado por todo este asunto de la tribuna tomada, le envíe un correo cubriendolo de insultos (a más léperos, eso si), y vieras que me senti tan bien, pero igualmente, después me arrepentí.
Pero eso si, el alivio inicial, nadie me lo quita, jeje (Comment this)