Biocombustibles y el hambre
Los "productos naturales" gozan de una buena reputación que no merecen. Muchísimas personas asumen que si un producto es "natural" o de "origen natural" o con "ingredientes naturales" debe ser bueno y si es "artificial" (todo aquello que no se etiquete como "natural") es malo, pero no es así. Lo "natural" es peligroso y hasta potencialmente mortal. Yo lo se por experiencia: estuve a punto de morir por una picadura de un alacrán 100% natural, que me inyectó su veneno que era 100% natural también. De no haber sido por la intervención de un médico que se valió de herramientas y productos "artificiales "yo no estaría escribiendo estas líneas.
Algo similar sucede con los "biocombustibles" que contrariamente a lo que muchísimas personas no son una excelente alternativa a los nefastos combustibles fósiles.
En principio de cuentas habría que decir que el uso del biocombustible más popular del mundo, la leña, hace un enorme daño al ambiente y acorta la vida de millones de personas. Los más pobres del mundo, quienes no tienen acceso a los combustibles fósiles, se ven en la necesidad de talar bosques y selvas para obtener leña para preparar alimentos y para enfrentar el frío haciendo fogatas cuyo humo afecta gravemente su salud. Quienes tenemos acceso a combustibles fósiles para esas mismas tareas debemos considerarnos afortunados.
Por si esto fuera poco, la "histeria ecologista" promovida por quienes erróneamente postulan que el "calentamiento global" es el problema más grande que enfrenta el mundo han convencido a muchísima gente de que los biocombustibles forman parte de la solución al mismo. Los políticos, siempre habidos de ganar simpatías entre los electores han destinado cuantiosos recursos públicos para promover su uso y para subsidiar la producción de etanol y otros biocombustibles confiados en que la opinión pública apoyaría tales medidas.
Tales acciones han conducido a la humanidad a una severa crisis alimentaria pues mucha de la tierra cultivable que se dedicaba a la producción de granos que servirían de alimento ahora se han destinado a la producción de granos que servirán de combustible. Debido a la escasez de alimentos el precio de los mismos se han disparado. Algunos tendrán que dejar de comparar algunas cosas para comprar alimentos, otros tendrán que comparar menos, unos más sufrirán desnutrición y los más desafortunados morirán de hambre. Así, bajo la creencia de al promover el uso y producción biocombustibles se protegía el futuro de la humanidad se ha puesto en peligro su presente.









