Santiago Creel es un demagogo mentiroso y yo tengo prohibido comprar un espacio en televisión para decirlo.

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A través de Ideas al Vuelo pude enterarme de la publicación del texto del senador Santiago Creel al cual me permitiré hacer algunos comentarios.
| Reforma Electoral: Más libertad y menos negocio |
| Santiago Creel Miranda |
| Primer receso del segundo año de la LX Legislatura | Viernes, 18 de enero de 2008 | |
Periódico: Reforma Recientemente me referí al primer amparo interpuesto en contra de la reforma electoral como "una vacilada". Me pareció jurídicamente poco serio pedir amparo con base en y, a la vez, en contra de la Constitución: ¿la Constitución contra sí misma? Sin embargo, reconozco el derecho que tienen para promoverlo. ¿Porqué habría de ser "poco serio" pedir amparo con base en la Constitución contra una nueva disposcisión que a mi juicio antenta contra mis derechos? Lo que es poco serio es calificar como "vacilada" al ejercicio de un derecho que tú mismo reconoces. Aludí entonces únicamente al procedimiento y no al fondo del asunto. Sin embargo, ahora que los críticos de la reforma han trascendido la superficie, estoy más convencido de que plantean un equívoco. ¿Está realmente en riesgo la libertad de expresión? No solamente no está en riesgo, sino que quienes pidieron amparo empezaron a construir por el techo. Las cosas son al revés: la reforma iguala a todos los ciudadanos en su derecho a ejercer la libertad de expresión. De mantenerse la vieja regla, se seguiría vulnerando la libertad de expresión de quienes no tienen posibilidad de comprar espacios electorales en radio y televisión. Por ello, la reforma protege la misma libertad de expresión que se alega en el amparo. Mi libertad de expresión sí está en riesgo. La reforma no "iguala a todos los ciudadanos", a menos que los políticos ya no lo sean. Los políticos, especialmente los de los tres grandes partidos, SI tendrán derecho a expresarse a través de spots y yo no. Yo lo que quisiera es una ley que permitiera que CUALQUIERA que así lo deseara pudiera comprar por sí mismo o junto con otros ciudadanos espacios electorales en televisión y radio sin que sea discriminado. Que cada televisora o radiodifusora estableciera libremente tarifas para ese tipo de espacios, que la tarifa fuera pública y que no pudieran darse descuentos a unos o subirle el precio a otros. Que para efectos de control cada espacio se contratara a través del IFE a quien los individuos y organizaciones habrían de hacer el pago correspondiente. Quiero tener la posiblidad de expresarme, al igual que tú o cualquier otro politico a través de spots de televisión y radio. El razonamiento es bastante sencillo. La libertad requiere de mínimos materiales para poder ejercitarse. Por tanto, ¿cuántos ciudadanos pueden comprar anuncios de televisión cuyo costo oscila entre 300 y 400 mil pesos en horarios de gran audiencia? Muy pocos. Quizá cientos, frente a millones y millones que no tienen la oportunidad de ejercer su libertad de expresión en iguales términos que quienes sí tienen poder de compra. Quizás sean pocos los ciudadanos que puedan pagar por cuenta propia un espacio de $300 mil o $400 mil pesos en horarios de gran audiencia. Pero ni son esos los únicos espacios disponibles, ni los ciudadanos están impedidos de organizarse para comprar un espacio en conjunto. Se podrían reunir muchísimos ciudadanos para comprar un espacio caro, o muchísimos ciudadanos podrían comprar espcios más baratos que los que tu mencionas en la televisión o radio local. Pero bajo la nueva ley no podrán hacerlo. Los "millones y millones" de ciudadanos que mencionas deberían tener la posibilidad de organizarse libremente y comprar espacios en radio y televisión. Si cada uno de esos "millones y millones" dira un peso para hacer una campaña para apoyar a su candidato favorito o denunciar a aquel que cuyas propuestas y posiciones preocupan contarían con un presupuesto de "millones y millones" de pesos para comprar espacios. Pero la nueva ley se los impide. Sin duda, el voto de quien tiene recursos para comprar un anuncio televisivo que se difunde ante una audiencia de millones de personas termina pesando mucho más que el de quien solamente cuenta con las condiciones materiales para depositarlo en la urna. ¿Debe o no el Poder Revisor de la Constitución tomar en cuenta la injusta distribución de la riqueza y del ingreso que tiene el país para salvar el principio de un ciudadano, un voto? El voto de quien tiene recursos para difundir un anuncio no termina "pesando mucho más" que el de quien solamente cuenta con las condiciones materiales pra depositarlo". ESO ES UNA PATRAÑA y lo sabes. Lo mismo vale mi voto, que el de Carlos Slim, que el de el ciudadano más pobre de este país. Las ideas que se difunden un spot PUEDEN CONVENCER a algunos ciudadanos de que voten en uno u otro sentido. Pero es cada uno de ellos quien toma la decisión sobre el sentido de su voto. ¿Porqué habrían de ser los partidos políticos los únicos en difundir sus ideas y opiniones? ¿Porqué yo no tengo derecho a difundir mis ideas y opiniones para convencerlos de que NO VOTEN por SANTIAGO CREEL? El principio de un ciudadano, un voto está está a salvo sin la nueva ley, a nadie se le dan voletas en función de sus ingresos declarados en su última declaración ante Hacienda. Decir lo contrario es MENTIR y tu lo estás haciendo. La respuesta es evidente: la esencia misma de la democracia consiste en ser un sistema de mayorías y no de minorías o elites económicas. No abundo por la claridad del argumento. Por esa razón, se limitó la libertad de comercio -que no de expresión- relativa a la compraventa de espacios en radio y televisión, para así tratar de equilibrar las condiciones en las que millones de mexicanos puedan ejercer su libertad de expresión. Es falso que sólo se limitó la libertad de comercio, se limitó la libertad de expresión porque YO NO PUEDO COMPRAR UN ESPACIO EN TELEVISIÓN O RADIO por mi cuenta o con ayuda de mis amigos para decir que no deberíamos votar por políticos MENTIROSOS Y DEMAGOGOS COMO TU. Decir que al impedirme ejercitar mi libertad de expresión comprando spots estás protegiendo la libertad de expresión de otros cuando tu partido político puede trasmitir spots equivale a decir que al prohibirme andar en bicicleta estás garantizando el derecho de tránsito del peatón mientras tu viajas en jet privado. A propósito de los límites a la libertad de comercio, pondré un ejemplo que sirve como analogía para entender mejor este caso. El Zócalo de nuestra capital está fuera del comercio, como ahora lo está la compraventa de espacios en radio y televisión durante las campañas políticas. El hecho de que el Zócalo esté fuera del comercio no impide que en él se ejerza la libertad de expresión a través de críticas, marchas o mítines. De la misma manera, el hecho de que los espacios de radio y televisión no estén en el comercio durante las campañas no impide que cualquier ciudadano pueda expresar sus ideas a través de ellos. El sacar del comercio a un bien, en muchos casos, permite emparejar la cancha de oportunidades -de por sí muy desequilibrada- entre los ciudadanos. Ése es el objetivo y el centro del debate. Santiago, para que tu ejemplo sirviera, el Zócalo debería estar fuera del comercio para todos, EXCEPTO PARA LOS POLITICOS. Lo que está a debate no es si está "equilibrada" la oportunidad de expresarse de los ciudadanos. En principio no lo está porque quienes dirigen los partidos políticos si podrán expresarse. Lo que está a discusión es si es correcto limitarme en mis derechos para que los partidos políticos tengan el monopolio de la trasmisión de mensajes con contenidos electorales bajo el pretexto de que hay quienes no pueden comprarlos. Además, el modelo de legislación que adoptamos no es algo enteramente nuevo, como tampoco lo es la prohibición de que terceras personas contraten espacios para la propaganda electoral. Baste recordar que Chile prohíbe absolutamente la compraventa de espacios para propaganda política en televisión abierta y restringida (Ley Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinio). En Brasil ocurre algo similar (Código Electoral Nacional), como también sucede en los casos de España (Ley Orgánica 2/1998) y Francia (Ley del 11 de Marzo de 1988). Ante estos hechos, me limitaré a preguntar: ¿alguien duda de la calidad democrática de los sistemas electorales de Francia, España, Chile o Brasil? ¿Realmente podría decirse que constituyen regímenes que violentan la libertad de expresión y que vulneran compromisos internacionales? ¿Son cómplices los sistemas europeo e interamericano de protección de los derechos humanos de esos Estados supuestamente autoritarios, que se mofan de los derechos fundamentales de sus ciudadanos? Pues no sabes cuanto lamento que el derecho a la libertad de expresión de los ciudadanos Chilenos, Brasileños, Españoles y Franceses también estén restringidos. Solo te faltó decir que en Cuba tienen elecciones armoniosas y con altos niveles de certeza. En nada me consuela que en Francia o en Norcorea tampoco gocen de libertad de expresión plena. Confundes democracia con libertad, la primera sin la segunda muy poco me importa. En esta ocasión la respuesta la tiene usted, amigo lector, como también tendrá plenamente garantizada su libertad de expresión -al igual que la de todos los ciudadanos- para opinar, criticar o promover a cualquier candidato o partido durante los periodos de campaña o fuera de ellos, con la única condición que no pague para ejercer ese derecho; es decir, que su relación con los medios no se base en el dinero. Se trata de evitar que sólo se exprese el que pueda pagar, para romper, así, con la vieja máxima autoritaria según la cual el que paga manda, que vale en el comercio -por eso se limitó- pero que no debe imponerse en el ejercicio de la libertad fundamental de expresión. Yo no tengo garantizada mi libertad de expresión porque mis comentarios a tu mensaje NO SERIAN TRASMITIDOS POR NINGUNA TELEVISORA O RADIODIFUSORA a menos QUE YO PAGARA POR ELLO. Con mi dinero y el de otros ciudadanos yo podía COMPRAR UN ESPACIO con ese fin, pero ahora no puedo hacerlo legalmente. Las televisoras y radiodifusoras solo entrevistarán a personajes conocidos de la vida pública y no a desconocidos como yo. ¿No es esa otra desigualdad? Los "famosos" tendrían oportunidad de expresarse y los "desconocidos" no. ¿También piensas hacer algo al respecto? El autor es presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República. Y un demagogo mentiroso. |









Saludos,
Ricardo Medina Macías. Ideas al vuelo (Comment this)
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