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Cometí el error de comprar mis boletos de Línea UNO de ADO por internet. Fue un error que me ha costado tiempo y disgustos.

Uno pensaría que el comprar en línea debería tener para el comprador la ventaja de evitarse filas y ahorrarse tiempo. Uno pensaría que al vender en línea el vendedor ahorraría dinero evitando el uso de taquilllas.

No es así con la venta de boletos de ADO, donde los viajeros que necesitan comprobante fiscal NO pueden imprimirlo en línea. ¡Tienen que pasar a las taquillas a que se los impriman! Eso en sí mismo hubiera sido razón suficiente para que yo evitara comprar en línea, pero los señores de ADO se dignan en mencionar ese “detallito” hasta después de que realizas tu pago.

Como si eso no fuera suficiente, al terminar el viaje hacia Veracruz no pude pedir en la terminal mi factura a mi llegada, porque los señores no pueden imprimir sino en “horario de oficina” según me dijeron. Al parecer imprimir facturas es algo que la gente de ADO considera imposible de hacer por un cajero a las 6 de la mañana.

Así que ya estando de regreso en Tampico, tuve que hacer un viaje a la central especialmente para solicitar mi factura, a las 9 de la mañana, tal y como me habían dicho. Solo que ¡sorpresa! me dijeron en taquilla que solo lo puede hacer a partir de las 3 de la tarde.

Al ver mi molestia el dependiente ofrece quedarse con mi boleto, solicitar que me lo impriman por la tarde y llamarme cuando esté listo para que yo pasara por el.

Pasaron los días y nadie llamó, así que una mañana decido ir y me dicen que “no está” que mejor llame a las 3pm a una señorita Marta del Valle que es la que “puede hacer facturas”. Al parecer “hacer facturas” en ADO es algo que solo “los elegidos” pueden hacer.

Pues bien, después de varios días de intentar comunicarme sin éxito al número que me dieron, logro contactar con la tal Marta del Valle quien me da la buena nueva de que ¡si tienen mi boleto! Supongo que en lugar de molestarme porque aún no tienen hecha mi factura, ¡debo sentirme afortunado de que no perdieron mi boleto!

Esa era la buena, la mala es que NO podía pasar en ese momento por mi boleto, sino hasta las 5 pm porque a decir suyo, Martita tenía muchos cosas que hacer, ¡como el corte del día! ¡Dios les libre de que un cliente interrumpa sus procesos internos!

Yo le díje que no podía pasar a esa hora, le hice notar las vueltas que había dado y le pregunté si podría imprimir la factura y dejarla en la taquilla para que yo pasara por ella al día siguiente por la mañana y me dijo que sí.

Esta mañana fui y ¡no tenían la factura! Eso sí, indignadísima por haber alzado la voz y haber llamado “hijadesuchingadamadre” a Martita, su compañera Heidi (no es broma, así se llama) Mancilla me dio el mismo teléfono al que me había costado tanto trabajo comunicarme para hablar, eso sí después de las 3pm con el Sr. Cisneros, jefe de Martita. Entonces le reclamé que ella no se comprometiera a conseguirme la factura y me respondió con el típico “ese no es mi trabajo”. Para entonces yo ya estaba furioso, pedí el número de quejas y me señaló a un letrero con un número ochocientos para “quejas, sugerencias y felicitaciones” (me pregunto cuántas de esas últimas recibirán).

Llamo a dicho número y es el número de “tickebus”, su servicio de venta telefónica de boletos y después de un largo menú descubro que NO TIENEN OPCION PARA QUEJAS. Entonces tengo que esperar un rato más para que me comuniquen con un “representante” que me informa que las quejas se hacen a un número de la ciudad de México.

¿Para qué anunciar un número de larga distancia sin costo para “quejas, sugerencias y felicitaciones” si no van a recibirlas en ese número? ¿Para qué pagar por la llamada de un cliente al que solamente le harán perder su tiempo? ¿Si realmente quieren oir nuestras quejas porqué hacer que los clientes paguen la llamada?

Ya en este punto sospecho que quizás nunca conseguiré la factura… pero al menos tengo claro que si Línea UNO de ADO es la mejor línea de autobuses no quiero conocer a las demás.