El ODIO como virtud.
Posted on May 8th, 2009 in Uncategorized |

OdiO Su TeLa, originally uploaded by ArTeTeTrA.
El odio es un sentimiento negativo, de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, situación o fenómeno,. El odiar supone el deseo de evitar, limitar o destruir aquello que se odia.
Por eso cuando alguien dice que es incapaz de sentir odio, que no odia a nadie o que no debemos de odiar a nadie, se que que estoy ante un imbécil, un hipócrita, un pusilánime o alguien que es las tres cosas al mismo tiempo.
Contrariamente a lo que la corrección política sugeriría el odio no es malo en sí mismo. El odiar es vicio o virtud en función de las razones para odiar (o la carencia de ellas). Existen cosas, personas, situaciones y fenómenos que merecen ser odiados y otras que no.
Hace poco leí la afirmación de que el odio “fue el origen del holocausto”, afirmación que funciona bien como cliché, pero no fue el odio “a secas” el origen del holocausto, sino el odio indiscriminado, ignorante, injustificable e irracional en contra del pueblo judío que promovía el nazismo. Si algo pudo poner fin al nazismo fue la antipatía y aversión que llegó a provocar así como el deseo de detenerlo. Si algo detuvo al nazismo fue el odio, un odio totalmente justificado.
Hay cosas, personas, fenómenos y situaciones que merecen ser odiadas. El odiar a todo aquello que se opone, niega o destruye nuestra vida como seres racionales es una virtud.
14 Responses
Yo odio. Pero eso ya se sabe. Saludos.
Bravo Ramon, breve y conciso, se extranan estas entradas. Y se nota la mano de Rand.
Saludos.
Juan Carlos Bujanda
del motel,
¡y con odio jarocho!
Juan,
Gracias por tu comentario. Sí, se nota la mano de Ayn Rand…. y de la Wikipedia!
Las emociones extremas solo las permito debajo de las sábanas; quien es odiado por unos es a la vez admirado intensamente por otros, es alguien que tiene poder sobre las emociones de los demás, alguien que tiene poder sobre ti. Entonces el que odia es un sometido, mazoquista y débil de carácter: por algo los que más experimentan ese sentimiento son los niños y los adolescentes.
Viv.,
Es una pena que solo permitas las emociones extremas debajo de las sábanas. Estaría mejor que las permitieras y sobre todo que fueras capaz de despertarlas en otros sitios.
Es posible que quien es odiado por algunos sea admirado intensamente por otros, pero dudo que eso sea necesariamente cierto, o por lo menos en la misma magnitud. No creo que las leyes de la física apliquen a los sentimientos.
Es falso que quien es objeto del odio necesariamente tenga poder sobre quien le odia. Por ejemplo, yo odio a AMLO y el no tiene poder alguno sobre mí. No tiene ni la facultad, ni la capacidad, ni la facilidad, ni la ocasión para conseguir que yo haga o deje de hacer algo. Para todo fin práctico, no AMLO no tiene más poder sobre mí que los tábanos que me persiguen cuando salgo a correr por las mañanas ya los cuales también odio.
El que odia no es un sometido, ni un masoquista ni un débil de carácter (al menos no por el solo hecho de odiar). Suponiendo que fuese cierto que los niños y los adolescentes fueran los que más experimentan el sentimiento de odio (algo que no me consta) no me sorprendería que fuera precisamente porque entre ellos se menos común el sometimiento, el masoquismo y la debilidad de carácter.
Hacen falta años de religiosidad, corrección política o de moral retorcida para que alguien llegue a aceptar que el odio es malo en sí mismo y que quien lo experimenta queda mágicamente bajo el poder de quien es odiado.
Ahora debo preguntarme como suelo en estos casos, ¿Estoy respondiendo a un imbécil, a un hipócrita o a un pusilánime?
hola
The blog looks nice in this style,i like it very much.
La educación recibida nos enseña que es lo peor, lo que nos lleva a ser injustos, a matar, a apropiarnos de lo que no es nuestro creyendo que lo es, a sentir felicidad con el dolor ajeno y amargarnos por no haberlo inflingido nosotros mismos.
Yo no sé si este es el odio del que hablas. En todo caso debo confesar que, aun sin tanta extremidad, siento mucho odio. Podemos decir que soy humano en lo más vil según los cánones morales que imperan por ahí.
Estoy de acuerdo. Según que casos, el lugar donde se vive, la situación en que se encuentra… el odio debe guardarse entre las sábanas. Es lo más prudente y adecuado para la supervivencia.
pau,
No es de ese odio que te enseñaron del que yo hablo.
Por lo menos a mí me enseñaron que el amar es bueno y el odiar es malo. Afortunadamente pude “desaprender” lo que me enseñaron mis maestros, curas, y parientes.
Mas tarde de lo que hubiera querido aprendí la importancia de comprender el significado de las palabras y a cuestionar lo que me enseñaron.
Se puede odiar a lo que se debe y amar a lo que no.
El odio o el amor son buenos o malos dependiendo de lo que se odia o ama y de que modo.
saludos y gracias por comentar.
Mi estimado Ramón, te he dedicado un post y te pido por favor que lo leas. http://www.jorgeikeda.com/wordpress/?p=618
Cito:
“Se equivoca Ramón Mier al justificar su odio alegando que fue el odio lo que detuvo a los nazis. No fue el odio a los nazis lo que detuvo a los nazis per se. Tampoco fue la indignación ante los actos cometidos por sus huestes. Pero si lo consiguió la defensa de los valores como la vida y la libertad, la que llevaron a Inglaterra y a Estados Unidos a luchar contra Alemania. Fue la balanza de poder la que llevó a los Rusos a derrotar a los alemanes. No el odio amigo, no confundas la gimnasia con la magnesia.”
Fuente: http://www.jorgeikeda.com/wordpress/?p=641
Errata: donde dice “Rusos” debe decir “rusos”. Errare humanum est. Jorge Ikeda
Jorge,
No es necesaria la falsa cortesía. Tampoco que escribas 3 comentarios. Menos aún que te cites a ti mismo, que te preocupes por el uso correcto de las mayúsculas y minúsculas o que recurras a expresiones que por haberse repetido tanto ya no caen en gracia.
Sugiero que te relajes primero, solo así podrás superar el pasmo que sin proponerme te he causado. Luego intenta concentrare y tratar de entender porque el odio no es malo en sí mismo, que es malo en función de lo que se odia y del modo en que se hace.
Mientras no lo lo consigas, yo seguiré afirmando que eres un imbécil. Se que lo tolerarás y que no me odiarás por ello.