¿Quién sigue?
Mientras el gobierno insista en hacer de la lucha en contra del narcotráfico una prioridad y al anteponga a la prevención y lucha en contra de los crímenes que más afectan a la sociedad, como el secuestro, el homicidio o el asalto, habrá pocas esperanzas de que las cosas mejoren.
En la medida en que se insista en que hacen falta penas más severas, en lugar de menores indices de impunidad, tampoco habrá grandes avances. ¿A que secuestrador le importará que exista la pena de muerte cuando la probabilidad de ser detenido sea casi tan baja como la de ganarse la lotería?
Conforme las policías insistan en evadir su responsabilidad y ofrezcan escusas que la ciudadanía esté dispuesta a aceptar, como el cuento de que no pueden hacer su trabajo debido a que existen organizaciones de derechos humanos no cambiarán las cosas.
Si seguimos dejando en manos de políticos que están más preocupados por saber quién y de qué modo habrá de entregar un informe de gobierno que si las personas retornan a salvo a sus hogares de su trabajo o centros de estudios seguiremos en peligro.
En tanto existan políticos lo suficientemente mezquinos como para regocijarse ante el dolor ajeno si creen que equivale a una derrota para sus adversarios, que vean en el secuestro un fenómeno que sólo afecta a quienes consideran sus "enemigos de clase" y existan tontos que los sigan y celebren sus posturas el final del terror se mantendrá distante.
Hoy me enteré del secuestro de un cliente. Este es el tercer secuestro que ocurre en mi entorno cercano. La pregunta obligada es ¿quien sigue?















