Polvos de la izquierda mochilona

La columna de Luis González de Alba publicada el día de hoy en Milenio merece ser leída con atención. Se las recomiendo.

Geroge Carlin fue un hombre me hizo reir y me hizo pensar. Un comediante irreverente, políticamente incorrecto, agudo e inteligente. Muchas de las lecciones más importantes que he recibido para entender el mundo, sobrevivir en el y disfrutarlo las he recibido de comediantes. George fue uno de mis más grandes maestros. Que descance en paz.
Durante mi más reciente viaje por el sur de Veracruz me enteré de la historia de un pequeño productor de maíz (unas cuatro hectáreas) que ha venido mejorando la tecnología que utiliza para producir temporada tras temporada.
Comenzó por usar fertilizantes comunes, una temporada más tarde semillas de maíces híbridos y en la próxima utilizará fertilizantes de alto desempeño.
¿Qué ha llevado a este pequeño productor a utilizar estas tecnologías? ¿Son los frutos de un "pacto", "cruzada nacional" o "alianza" que haya impulsado el gobierno para tecnificar el campo o aumentar la producción? No.
Fueron los precios altos del maíz los que impulsaron a este productor a buscar la forma de producir más. Los precios altos mandan una señal inequívoca para producir más. Los precios altos justifican mayores inversiones, probar nuevas tecnologías y correr riesgos mayores con tal de producir más.
Los precios altos de los alimentos están logrando que en México se incremente la producción de maíz de un modo que nunca habría podido hacerlo ningún programa gobierno. El aumento en la producción eventualmente conducirá a la baja los precios, algo que beneficiará a los consumidores, pero para cuando ello ocurra los productores ya serán más eficientes que antes, pues habrán adoptado mejores prácticas y habrán descubierto los beneficios que la tecnología puede ofrecerles.
El grito de batalla de muchos estridentes es el de que "sin maíz no hay país", a ellos les digo "con controles de precios no hay maíz". Espero que el gobierno no cometa el error de quere imponerlos en el futuro, eso si que atentaría contra nuestra "soberanía alimentaria".

Existen muchísimas voces que se oponen al comercio y la "globalización" y entre sus múltiples argumentos contra ellos se encuentra el de que vulneran la soberanía de las naciones.
Hace unos días, mirando el material adicional incluido en un DVD de la película Braveheart me enteré que William Wallace, el héroe escocés, decidió como parte de su lucha independentista enviar una carta a las naciones europeas para anunciar que los puertos de Escocia estaban abiertos al comercio. ¿Acaso el mítico héroe quería atentar en contra de la soberanía de su nación? ¿Era el suyo un acto de traición? No .
El sabía en el siglo XIII lo que muchos en el siglo XXI se resisten a aceptar: entre mayor sea el monto del comercio internacional de una nación y mayor sea el número de sus socios comerciales más independiente y prospera será. Una nación que abraza la "globalización" se da a si misma la oportunidad de encontrar lo mejor que el mundo ofrece bajo las mejores condiciones posibles.
De diversas partes del mundo podrían llegar las cosas que los escoceses no podían producir, o que producían a un costo demasiado alto y desde sus puertos se enviarían todas las cosas que otras naciones estuvieran dispuestas a comprarles y que ellos fuesen capaces de producir.
Wallace conocía los altísimos costos y riesgos que suponía mantener cerrados los puertos de Escocia a las mercancías de las demás naciones europeas. Los escoceses habían padecido los los efectos de NO poder comerciar con otros porque los Ingleses se los impedían. Para poder ser libres e independiente hacía falta abrirse al mundo.
A 700 años de distancia muchos gobiernos le hacen a sus ciudadanos lo mismo que los Ingleses le hacían al pueblo escocés en los tiempos de William Wallace: les niegan la oportunidad de comerciar libremente con los ciudadanos de otras naciones.
Hace siete siglos había líderes que entendían que el comercio y la globalización no son una amenaza para la soberanía de las naciones, sino un arma para defenderla. ¿Dónde están esos líderes ahora?
Yo soy un declarado admirador de los Estados Unidos. No puedo pensar en ninguna otra nación que haya aportado tanto a la libertad, la prosperidad y la justicia en este mundo.
Sin embargo la historia de todas las naciones tiene capítulos oscuros y la de Estados Unidos no es la excepción. Esclavitud, invasiones, guerras, violaciones de derechos humanos, segregación... toda forma de maldad y perversión posible ha ocurrido en su historia. No seré yo quien lo niegue.
Pero existe algo en el espíritu norteamericano que inevitablemente conduce a esa nación a corregir el rumbo cada vez que se equivoca y quizás por ello esos episodios de maldad son menos frecuentes y prolongados de lo que podría esperarse de una nación grande, rica y militarmente poderosa.
Quizás fue ese espíritu el que puso fin a una de las mas terribles injusticias que había venido cometiendo el gobierno de los Estados Unidos. El día de hoy, la Suprema Corte de los Estados Unidos ha resuelto que los prisioneros detenidos en la base militar de Guantánamo tienen derecho a comparecer ante un juez civil y presentar su caso.
Es un golpe muy duro para la administración Bush, tan duro como merecido. Pero con su fallo, la corte ha puesto fin a lo que era una violación flagrante a la Constitución de aquel país. El fallo ha dejado claro que en Estados Unidos toda persona que sea detenida por sus autoridades, civiles o militares, tendrá derecho a saber de qué se le acusa y ser presentada ante un juez para que conozca su caso bajo una presunción de inocencia, así se trate de un extranjero sospechoso de haber actuado a favor de la destrucción de ese país.
Hoy leí en Marginal Revolution sobre la privatización del servicio de cafetería del Senado de los Estados Unidos.
Al parecer los empleados del senado no estaban conformes con el servicio obtenido, sobre todo si se le comparaba con el que se ofrecía en la Cámara de representantes que pasó a manos privadas hace más de 20 años. Como resultado de esa diferencia muchos trabajadores del senado preferían trasladarse hasta la cafetería de la cámara baja antes que consumir en la cafetería ofrecida por sus compañeros servidores públicos. Guardadas todas las proporciones, el efecto era parecido al que existía entre el lado oriental y occidental de Berlín durante la guerra fría, o entre Cuba y Estados Unidos en la actualidad. El flujo de personas era prácticamente en un solo sentido.
Lo irónico del caso es que la iniciativa de privatización surgió de una Senadora Demócrata, lo cual le ganó muchas críticas de parte de sus compañeros de partido, sobre todo de los que están vinculados al sector sindical. Las privatizaciones son malas ¿no es cierto?
Pues bien, finalmente y ante la perspectiva de tener que aumentar de forma generalizada los precios en un 25% el senado votó a favor de la privatización.
Supongo que habrá quienes no aprenderán nada después de haber leído esto.