Creer en Santa
Posted on October 7th, 2008 in Uncategorized |

Evil Santa, originally uploaded by gekimo.
Efectivamente, los niños dejan de creer en Santa, pero muchos adultos nunca dejan de creer en el gobierno. Los llamados que muchos hacen para los gobiernos resuelvan la actual crisis financiera son bastante más ingenuos que las cartas que muchos niños escriben a Santa.
Un niño tiene una buena razón para escribirle una carta a Santa Claus. En su corta experiencia, el hacerlo le genera beneficios. Cuando en el pasado escribió una carta, recibió regalos. En cambio un adulto, debería saber que los gobiernos son como “Santas Malignos” que en lugar de darte lo que les pides terminan por quitarte lo que tienes.
Cuando un niño descubre que sus padres eran quienes le traían los regalos dejan de creer en Santa, pero cuando un adulto descubre que el gobierno no es capaz de darle lo que quería, en lugar de perder la fe en el gobierno piensa que basta elegir a otro gobierno que sea capaz de cumplir sus deseos, algo equivalente a que un niño buscara depositar su fe en otro personaje imaginario.
Muchísimos adultos se niegan a reconocer que la acción del gobierno no es la solución a los problemas. Que lejos de ello, la intervención gubernamental suele ser el origen de esos problemas. Se niegan a reconocer, por ejemplo, la gigantesca responsabildad que tiene el gobierno de la actual crisis económica. No el gobierno de Bush, o el gobierno de Clinton, sino el gobierno como institución a la cual animosamente la gente le otorga enorme poder con la esperanza de que le resuelva sus problemas que al final del día no podrá ser capaz de resolver.
Demasiados se niegan a ver que al otorgar al gobierno poder para intervenir en áreas cada vez más amplias de nuestras vidas solamente aumentamos la posibilidad de que nuestros problemas se multipliquen y profundicen.
Milton Friedman nos lo advertía al indicarnos que detrás de la intervención gubernamental hay dos grandes mentiras:
1. Se puede hacer el bien usando el dinero de otros. Esto es falso, pues hacerlo supone antes quitarle el dinero a esos “otros” y el único modo de hacerlo es mediante la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza. La intervención gubernamental tiene su origen en la violencia, no en la cooperación.
2. Otros pueden hacer mejor uso del dinero que uno mismo. Creo que salvo rarísimas excepciones pocos estarían de acuerdo con lo anterior.
Lo correcto es desconfiar en el gobierno, en cualquier gobierno, independientmente de su orientación ideológica, otorgarle el menor poder posible y exigirle que haga pocas cosas yque las haga bien. Debemos tener presente que los gobiernos no están compuesto por ángeles (aunque muchos políticos insistan en presentarse como tales) sino por seres humanos con virtudes y defectos, que posiblemente asistieron a una escuela como a la que nosotros asistimos, que aborrecen y disfrutan, que aman, odian y temen morir al igual que todos. Tenemos presentes que son como nosotros, pero que son fundamentalmente distintos a nosotros en algo: tienen el deseo de gobernarnos. Por ese solo hecho debemos desconfiar de ellos, no hacerlo sería como creer en Santa.
7 Responses
No lamento, en lo absoluto, disentir en eso de que no iba a estar de acuerdo…
Un abrazo,
Carlos Aguilar…. (por algún lado había que disentir, no?)
Para muchos la fe en el gobierno es igual a la fe ciega religiosa.
Carlos,
Es un verdadero gusto tenerte por aquí.
Como dijeran Serrat, Miguel Ríos, Ana Belén, Víctor Manuel y no me acuerdo si alguien más… El gusto es mío!. Un fuerte Abrazo… Carlos.
mmm y entonces creer en el mercado que es manejado por una mano que nadie conoce, ¿no es también un dogma? o mejor aún creer ciegamente que las empresas manejadas por PERSONAS nos llevarán a un mundo próspero y con el mínimo de problemas ¿No también es como creer en Santa? El problema de los extremos es que se confía demasiado en ellos.
estimado anónimo,
Antes que nada hay que hacer una diferencia importante, no es lo mismo creer en algo que estar convencido de algo.
Yo estoy CONVENCIDO de que tal y como lo dijo Adam Smith en el siglo XVIII que la gente que pretende buscar únicamente su propio beneficio es guiada por “la mano invisible” a servir al interés público aunque no fuera esa su intención.
Estoy convencido porque cotidianamente me doy cuenta de que es así. Si hoy pude desayunar unos ricos tacos de cecina no fue por la bondad desinteresada del taquero, sino porque el tenía el interés de ganar dinero y por ello prepara y vende un producto que yo deseo y estoy dispuesto a comprar.
Lo mismo sucede con los programadores del software que utilizo para escribir estas líneas ¿que los movía a ellos sino la búsqueda de su propio beneficio? ¿no me termino beneficiando acaso de su trabajo?
Prácticamente todas las cosas que han hecho prosperar a la humanidad, que han venido a resolver problemas que enfrentamos desde tiempo inmemorial los han hecho personas buscando su propio beneficio. No es necesario “creer ciegamente”, basta abrir un poco los ojos para darse cuenta de ello.
Yo no confío ciegamente en nadie, no confío en los empresarios, no confío en los trabajadores, pero sobre todo no confío en los políticos, en los gobernantes, pues son ellos quienes con mayor frecuencia se presentan ante nosotros ofreciéndonos resolver nuestros problemas, prometiendo prosperidad y todo ¡a cambio de nada!
Si llegara a la puerta de tu casa un tipo a pedirte el 30% de lo que ganas y el poder para controlar buena parte de lo que puedes o no hacer en tu hogar a cambio de ofrecerte prosperidad y felicidad porque el es un hombre bueno y generoso ¿no lo tirarías a loco? ¿No cerrarías la puerta y llamarías a la policía si insistiera en entrar a tu casa?
Pues bien, eso es precisamente lo que hacen los políticos y sin embargo mucha gente parece estar bien dispuesta a confiar en ellos. Yo sinceramente confiaría más en la señorita de Avon.
Termino diciendo que muchas veces se comete el error de creer que los liberales creemos en mercados libres de cualquier tipo de control, cuando en realidad lo que exigimos es el control más férreo y riguroso que existe: el que imponen la competencia y los consumidores. Ellos son bastante más despiadados que cualquier inspector de gobierno y usualmente no aceptan sobornos.
La navidad solo es un sueño de muchas personas y una realidad de pocos pero los que mas disfrutan de una verdadera navidad son los que le roban a otros