Arpovechando las “leyes de ética” del estado de Missouri, la campaña de Barack Obama ha decidido perseguir  a cualquiera que mienta o esté detrás de anuncios tendenciosos para afectar a su candidato.
Supongo que a muchos esto les parecerá justo.  En México recientemente aprobamos una ley electoral que permite hacer precisamente eso, perseguir a quienes mientan, confundan u ofendan  en las campañas políticas.
Russel Roberts en un post de Café Hayek nos hace notar lo siguiente:
“Todos [los anuncios] son engañosos.  Eso es lo que quieren lograr.  Los anuncos de Obama tratan de hacer que McCain parezca como un mounstruo sin corazón y a Obama como un santo.  Los anuncios de McCain quieren presentarlo como un héroe y a Obama como un inexperto peligroso. ¿Es eso engañoso?”
Yo estoy en contra de que se les otorgue a las autoridades el poder de censurar lo que a su juicio parezca un anuncio mentiroso, tendencioso, ofensivo… Creo que a la ciudadanía le toca decidir quien miente y quien no,  juzgar si las acusaciones entre los candidatos deben ser tomados en cuenta o no. 
Estoy convencido que darle el poder a las autoridades para censurar los anuncios, tal y como se ha hecho en México limita la libertad de expresión, menosprecia la inteligencia de la ciudadanía y además les otorgaría la potestad de proteger o desproteger al candidato de su preferencia.