Ramón: Siguiendo la misma ¿lógica? debería decirse que la existencia de maníacos y de depresivos (frecuentemente la misma persona, que atraviesa por ciclos, de ahí la denominación de ciclotímicos) demuestra que la psiquiatría está en crisis (y la industria farmaceútica también). Lo mismo si hablamos de trastorno bipolar o de episodios, que todos vivimos (hasta los tontos y los ferozmente ideologizados por algún catecismo), de alegría y tristeza, de euforia y de desánimo, de vigor y de debilidad…Los episodios de exuberancia irracional en los mercados a los quelen seguir episodios de depresión irracional demuestran otras cosas: 1. Que “mercado” es el nombre que le damos a un conjunto de personas libres comerciando bienes tangibles o intangibles, 2. Que no todos sentimos ni pensamos lo mismo en el mismo momento, para que alguien venda alguien tiene que comprar, el que compra piensa diferente del que vende (o vive una situaciòn diferente) y por eso aprecia más en ese momento lo que está comprando que el dinero que gasta para comprarlo (exactamente lo contrario de lo que piensa, siente o vive el que vende)…
Que haya gente que deteste tanto la libertad (punto 1) como la diversidad (punto 2) humanas, sólo confirma que no hay absurdo que no encuentre en este mundo alguien que lo defienda como dogma de fe (la frase es, creo, de Aristóteles).
Saludos,
One Response
Ramón: Siguiendo la misma ¿lógica? debería decirse que la existencia de maníacos y de depresivos (frecuentemente la misma persona, que atraviesa por ciclos, de ahí la denominación de ciclotímicos) demuestra que la psiquiatría está en crisis (y la industria farmaceútica también). Lo mismo si hablamos de trastorno bipolar o de episodios, que todos vivimos (hasta los tontos y los ferozmente ideologizados por algún catecismo), de alegría y tristeza, de euforia y de desánimo, de vigor y de debilidad…Los episodios de exuberancia irracional en los mercados a los quelen seguir episodios de depresión irracional demuestran otras cosas: 1. Que “mercado” es el nombre que le damos a un conjunto de personas libres comerciando bienes tangibles o intangibles, 2. Que no todos sentimos ni pensamos lo mismo en el mismo momento, para que alguien venda alguien tiene que comprar, el que compra piensa diferente del que vende (o vive una situaciòn diferente) y por eso aprecia más en ese momento lo que está comprando que el dinero que gasta para comprarlo (exactamente lo contrario de lo que piensa, siente o vive el que vende)…
Que haya gente que deteste tanto la libertad (punto 1) como la diversidad (punto 2) humanas, sólo confirma que no hay absurdo que no encuentre en este mundo alguien que lo defienda como dogma de fe (la frase es, creo, de Aristóteles).
Saludos,
Ricardo Medina M. (Ideas al vuelo).