Impunidad compartida, Estado de Derecho intermitente.
Posted on September 17th, 2008 in Uncategorized | 1 Comment »
“ ESTO ES LO QUE PROVOCAN MALAS PLANEACIONES E INTENTOS FALLIDOS DE LEGITIMIDAD POLÍTICA SEÑOR CALDERÓN” - Fernando Zúñiga Tapia
Mientras que algunos se apresuran a culpar al presidente Calderón del ataque terrorista del pasado 15 de septiembre en Morelia. Ataque que sin duda no hubiera ocurrido si a ”el rayo de esperanza / indestructible / presidente legítimo la “mafia” no le hubiera “robado” la presidencia. Mentes lúcidas como la de Denise Dresser hacen diagnósticos correctos.
Según la doctora, lo que se vivió en Morelia es el resultado de una “impunidad compratida” y un “estado de dercho intermitente”. Creo que tiene toda la razón. Los gobiernos de este país, a todos los niveles, sin importar si son dirigidos por Priistas, Panistas o Perredistas disfrutan, junto con la delincuencia de una impunidad que no hace sino promover la ilegalidad, la corrupción y la criminalidad. Nuestros políticos parecen estar siempre dispuestos a gritar si a su juicio eso les ganará simpatías, pero ningúno se anima a lanzar la primera piedra pues saben que viven en una casa con techo de cristal.
El estado de derecho, funciona intermitentemente, y de forma selectiva añadiría yo. Los gobiernos, de nuevo, de todos los partidos, pueden dejar de impartir justicia o incluso cometer injusticias si eso sirve a sus intereses. El acceso a la justicia y a la protección de los derechos está restringido a unos cuantos y a veces sólo durante cierto tiempo. La indefensión y el desamparo son la excepción, no la regla.
Los esfuerzos de buscar culpables en el contrincante político ante estos problemas me parece tan inútil como mezquino. Hay que ser verdaderamente ingenuo para creer que si en lugar de un político estuviera uno de partido distinto las cosas serían fundamentalmente distintas. Despúes de todo, ha quedado demostrado ya sobradamente que al menos en política, “perro no come perro”.
La criminalidad solo florece en la impunidad. De nada sirven las altas penas, el ejército en la calle, o las nuevas leyes si los responsables de los crímenes y la violencia no son llevados ante la justicia y obligados a purgar su condena cuando son encontrados culpables. Y como dice el dicho, el buen juez por su casa empieza.
Hará falta que sean despedidos y castigados los funcionarios que utilizando su poder obtienen beneficios económicos para sí o sus familiares. Deben ser perseguidos y llevados ante la justicia los candidatos que hubieran recibido financiamiento del narcotráfico. Hay que llevar a la cárcel a los miembros del ejército o la policía que hayan brindado protección a criminales. Eso será más importante que capturar minisubmarinos cargados de cocaína, por ejemplo.
Debemos exigir a nuestras autoridades, a los políticos que dejen de encubrirse unos a otros. Que dejen de negociar apoyo político a cambio de impunidad para los miembros de sus partidos, que trabajen juntos para proteger a la sociedad que les ha conferido poder.
