Ingratitud
Posted on December 27th, 2007 in Uncategorized |
Yo he recibido amor, ternura, cuidado, apoyo y comprencion de los míos, pero se de quienes no han corrido con la misma suerte. Se de quienes han recibido insultos, humillaciones y hasta golpes. De quienes viven bajo el chantaje continuo de quienes “les dieron la vida” y de quienes han decidido abandonarlos teniendo que pagar por ello el precio de ser llamados o sentirse ingratos.
Yo pienso que si por nacer contraemos una deuda con quienes sin pedir nuestra opinión nos trajeron a este mundo, esa deuda la saldamos al regalarles nuestra primera sonrisa, nuestra primera mirada.
Com las suyas mis hijos pagaron sus deudas y yo les quede debiendo y creo que si de entonces hasta ahor le hubiera tratado de llevar la cuenta de lo que me deben yo seria, por ese solo hecho el ingrato.
¿Tú qué piensas?
4 Responses
Muchos padres tienen la idea de que los hijos deben retribuir algo a la familia ($$$), antes de abandonar el hogar. Recuerdo que esa fue precisamente una de las discusiones que yo tuve con mi padre.
Él (mi padre) deseaba que yo pagase “mi deuda” con ellos; a lo que yo respondí: ¿entonces yo fui una inversión para ti? ¿no me alimentaste y me cuidaste para mí mismo, sino para ti?
Por fortuna mi madre no es de ese tipo de pensamiento y me apoyó.
Los hijos no son de nuestra propiedad, ellos son propiedad de si mismos y nuestra responsabilidad como padres es enseñarlos a autoadministrarse para llegar al éxito personal.
Nuestra única recompensa es que ellos sean felices. Y que en nuestra vejez se acuerden de nosotros, no por obligación, sino por amor.
Desde hace mucho tiempo he pensado que lo que uno le debe a los padres lo paga uno con los hijos, como una cadenita natural de la vida. En mi caso, siento deberles mucho a mis padres. De hecho, todo. Y trato de pagar todo eso en mis hijas.
Sin embargo, para muchas personas ocurre lo mismo, pero al revés. Hay padres que, como tú lo comentas, hacen la vida de sus hijos un infierno. Y lo malo es cuando quienes pagarán eso serán, a su vez, los nietos. Esa cadena es terrible, es destructiva.
Creo que, básicamente, no vale la pena pensar en deudas y pagos. Lo importante es reconocer lo bueno que ha uno recibido de la vida (por mediación de quien sea) y agradecerlo; y perdonar (tarea dificilísima) de lo malo que haya uno recibido, especialmente si es de los padres.
En el momento en que alguien te sale con que le debes la vida y todo, ya estamos hablando de resentimiento. Como que la vida les obligó y no tuvieron más remedio que dar, contra su voluntad. Nadie tendría que sentirse mal por reproches así. Pero, merezcan lo que merezcan, por salud mental, lo mejor que los hijos pueden hacer es honrar. No humillar, no ofender, y especialmente, no abandonar. Pero no por obligación, sino por salud mental.
Nunca olvido algo: cuando veo a un niño faltándole el respeto a su padre, por lo general es porque el padre faltó al respeto al abuelo. Cuando un anciano se queja de que sus hijos lo abandonaron, es casi seguro que él abandonó a sus padres. La cadenita aquella.
Ya me explayé. Aquí le paro. Gracias por leer.
Mi idea sobre esto es similar a la de luis zarza. esa “deuda” (que no lo es como tal, pero que de alguna manera debe llamarsele) la paga cada quien con sus hijos.
hace poco escuche a aguien decir algo asi como que “estoy feliz de entender que mis hijos solo me fueron prestados por Dios para aprender de ellos..” intento siempre analizar lo que hicieron mis padres, entender -intentado que sea sin rencores- que lo hicieron con sus limitaciones y en su tiempo, y procuro no repetir patrones que considero negativos. en especial soy muy feliz despertando cada dia al ver a mi hijo y recibir sus enseñanzas del dia.
gracias por el espacio y felicidades.
Una frase que un profesor nos mencionó y que intento aplicar en mi vida:
“Un padre de familia no puede verse así mismo como un BUEN PADRE, tan solo al ver lo buenos que son sus hijos. Un BUEN PADRE es aquel que logra ver lo bueno que son sus nietos.”
El crecimiento familiar es siempre hacía adelante, generazión en generación.