En el blog del Adam Smith Insitute me encontré con la siguiente información:

Recintemente la administración de George Bush anunció que las emisiones de dióxido de carbono en los Estados Unidos cayeron 1.8 porciento y el de todos los gases de invernadero un 1.5% del 2005 al 2006 a pesar de que la economía crecio un 2.9 porciento.

Esta reducción se logró mediante estímulos y un mayor uso de energías bajas en carbono.  Sabemos que la mayoría de los países de la Unión Europea no están logrando alcanzar sus compromisos de Kyoto e incluso que aquellos que están alcanzando las metas establecidas en Kyoto tienden a hacerlo por razones distintas a las políticas para mitigar el cambio climático como el desmantelamiento  de las economías socialistas.

La Unión Europea no a entregado sus datos para el 2006, pero del 2000 al 2005,  los Estados Unidos hicieron un mejor trabajo que los países de Europa del este.  Las emisiónes de Carbono subieron un 3.8 porciento entre los llamados EU-15, contra un 2.5 porciento en los Estados Unidos.

Lo chistoso es que lo mismo es cierto en el caso de Al Gore.  Durante su tiempo como Vicepresidente a principio de los años noventa las emsiiones de gases de invernadero crecieron más en Estados Unidos que en Europa.  Bush, por su parte ha logrado revertir la situación.

Al parecer, es más importante hacer una buena labor de relaciones públicas que haber hecho un buen trabajo en la reducción de emisiónes de carbono si se quiere obtener la simpatía de grupos ecologístas. Bush seguirá siendo el malo de la película, apesar de que durante su administración bajen las emisiones de gases invernadero y Al Gore un héroe aunque no hubiera logrado hacerlo durante el tiempo que fue vicepresidente. ¿Lo que se dice es más importante que lo que se hace?