A más escenografía, menos presidente.
Si de verdad el gobierno federal quisiera enmendar su error, en lugar de despedir al responsable de la trasmisión el pesidente debería pedir una disculpa pública y se debería comprar un espacio en hora de máximo “rating” en las principales cadenas de televisión abierta para trasmitir el discurso de la diputada.
Ya el domingo perdió nuevamente el PAN, por partida doble, primero con el informe V.I.P. que a más de uno nos hizo recordar los tiempos del famoso “besamanos”. De nuevo, ¿pero qué necesidad? ¿cuántas simpatías o voluntades habrá gandado la presidencia con ese acto? Al final solamente terminaron por darle más parque al PRD y al FAP.
Luego perdieron en Veracruz de forma estrepitosa. Podrán alegar lo que quieran, decir que hubo gasto excesivo, chanchullo, violencia… lo que gusten y manden, pero la realidad es es esta: el PAN no hizo la tarea y el PRI hizo la suya. Porque ni el dinero ni las trampas pueden “compar” ya una elección. Eso se hizo evidente en el caso de Baja California.
El PAN lejos de ganar, terminó perdiendo plazas, porque los electores no quisieron darle su confianza o renovarla. En más de una localidad en PAN no supo gobernar mejor de lo que lo hacía el PRI. Además la elección de candidatos, por lo que he escuchado fue malísima y el partido se encontraba bastante dividido y cerrado a nuevos liderazgos. No puedo más que especular sobre el impacto que pudo o no tener la permanencia de Manuel Espino al frente del PAN nacional.
Dicen que mal de muchos es consuelo de tontos. Tontos serían los del PAN si se consolaran pensando que al PRD le fue todavía peor que a ellos en Veracruz.
El PAN y Felipe Calderón deben apurarse a reconocer y solucionar los problemas que enfrentan con miras a las elecciones intermedias. De otro modo, no dudo que les ocurrirá lo mismo que le pasó a Fox con su “quítenle el freno al cambio”.