Dicen que hacer predicciones es difícil, sobre todo tratándose del futuro. Predecir la trayectoria de un huracán es tarea sumamente compleja. Con la mejor tecnología disponible, lo más que pueden hacer los meteorólogos hoy en día es proyectar la trayectoria que seguirá un huacán dentro de los próximos cinco días dentro de un “cono” que abarca varios cientos de kilómetros cuadrados.

Así que no me sorpende nada que contrariamente a lo que afirmaba Al Gore en su libro Una Verdad Inconveniente, el número de sistemas tropicales y huracanes en lugar de aumentar haya disminuido notablemente. Para estas fechas, en el año 2005 ya se habían registrado 11 sistemas tropicales, el año pasado llevábamos 4 y este año también.

Es precisamente el cuarto sistema del año, el ahora Huracán Dean el que me provoca por un lado temor y por el otro esperanza. Temor de que traiga consigo destrucción y muerte, esperanza de que traiga consigo la lluvia que desesperadamente necesitan los agricultores y ganaderos de mi región.

Habrá que seguir de cerca a Dean, prepararse para lo peor y esperar lo mejor.