~La biotecnolgía para la producción vegetal ya cumplió diez años, que son los mismos diez años que [México] tiene de atraso en dicha materia.

 

México peridó un partido de futbol ante Honduras la semana pasada. He escuchado a más de una persona referirse a tal derrota como algo “lamentable”. Pero lo verdaderamente lamentable y grave no es que México se esté quedando atrás de Honduras en lo futbolístico (¿existe esa palabra?) sino que se esté quedando atrás en la adopción de la biotecnología para la producción de alimentos.

En la foto de abajo podemos ver, lado a lado dos mazorcas de maiz, ambas provenientes del mismo tipo de semilla de la marca Dekalb (buenas semillas, malos anuncios) sembradas a centímetros de distancia bajo las mismas condiciones y que eran idénticas en todo sentido excepto en que una de ellas contenía un gen que le protege del ataque de de gusano barrenador del maiz. Se trata de una plaga que limita severamente la producción de maíz y que es muy difícil de controlar mediante el uso de insecticidas ya que el gusano se alimenta de la planta comiéndola desde dentro del tallo.

 

 

Los agricultores hondureños ya pueden sembrar el maíz de la derecha, los agricultores mexicanos no. Aunque en México la importacíon para el consumo humano y animal de maíz genéticamente modificado está permitida, la siembra de dichas semillas no. La ignorancia, el prejuicio, la envidia, la histeria ecológica, el falso nacionalismo y la politiquería han impedido que ello ocurra.

Es más, ni siquiera se ha permitido que se siembren para fines de investigación, que permitiría ofrecer respuestas a muchas de las preguntas que el público se hace sobre el impacto que la siembra de estos maices podría tener. Tenemos una Ley de Bioseguridad que norma la siembra de este tipo de productos, pero no existe un reglamento y no hay visos de pronto vaya a haber uno. Dicho de otra forma, nuestro equipo no logra pasar de media cancha ¡porque el entrenador no lo permite!

La biotecnolgía para la producción vegetal ya cumplió diez años, que son los mismos diez años que nuestro país tiene de atraso en dicha materia. Un atraso costoso, porque limita la capacidad del agricultor mexicano para producir los alimentos que la población demanda, que lo condena a producir en condiciones de desventaja, no solo frente a los agricultores de los paises desarrollados, sino incluso ante los de países con niveles de desarrollo similar como son Honduras, Brasil o Colombia.

El riesgo más notable que supone la siembra de dichos materiales es el de la posible pérdida de biodiversidad, el de que los genes del maíz genéticamente modificado pudiera pasar a variedades criollas o al maíz silvestre. Pero de minimizar este riesgo deben ocuparse las instituciones de investigación agrícola creando bancos de germoplasma, manteniendo poblaciones de las plantas que se pretende conservar, creando zonas protegidas. No es impidiendole al agricultor la posibilidad de incrementar su producción y su calidad de vida. Es cierto que el uso de esta tecnología, de cualquier tecnología supone riesgos, pero no debemos olvidar que el no utlizarla también.

A continuación un video con motivo de los 10 años de la biotecnología vegetal cuya introducción corre a cargo de Norman Borlaug, científico agrícola, premio nobel de la paz y posiblemente el hombre que más vidas ha salvado y mejorado en la historia de la humanidad. En cuanto consiga el video doblado al español prometo presentarlo.

 

alt : http://www.youtube.com/v/66xJC-S1KdM