Cambié mi postura sobre la pena de muerte.
Posted on June 4th, 2007 in Uncategorized |
Tras ver el episodio de la serie Bullshit! de los ilusionistas Penn & Teller dedicado a la Pena de Muerte he cambiado mi postura en torno a ella.
Yo estaba a favor de la pena de muerte y aunque sigo creyendo que hay crímenes (muy pocos) que merecen ser castigados con dicha pena he cambiado mi postura.
En el programa se dieron varios argumentos en contra de la pena de muerte, como la demostrada ineficacia de tal castigo para disuadir la comisión de asesinatos, el sufrimiento de los condenados antes y durante su ejecución y que puede ser considerada como una forma de venganza. Ningúno de ellos suficiente para hacerme cambiar de opinón.
Pero fue una pregunta que se formuló en el programa la que me llevó a cambiar de postura:
¿Podemos dejar en manos del gobierno, a quien ni siquiera le podemos confiar la entrega oportuna del correo, la imposición de la pena de muerte?
La respuesta que me dí a mi mismo fue que NO, ni en México ni en ningún lugar del mundo. Un sólo error bastaría para convertir a quien apoye la pena de muerte en cómplice de un asesinato. Ahora que si, como se dijo en el programa, lo dejáramos en manos de “los chicos de Google”….

17 Responses
Pues qué pena…
¿No le encuentras relación con la despenalización del aborto?
Es mi humilde opinión que por mucho que busquemos y pidamos cada vez penas más severas para los criminales, mientras la impunidad en México sea tan elevada, el crimen sí es negocio redituable. Muchísimos de nosotros no somos criminales no por que el costo-beneficio no lo valga, sino por nuestros valores. Otros nomás porque no saben ser “empresarios del crimen”, es decir, que hasta para el crimen son incompetentes.
La pérdida de valores y algo de colmillo es lo que conduce al comportamiento criminal exitoso. No las penas severas. Es una ilusión para el ciudadano el sentirse más seguros y protegidos por cada ejecución de un criminal que justamente en la cárcel hizo su maestría y doctorado en crimen.
¡Un saludo, Ramón! Gracias por tus reflexiones.
Sí, esa es exactamente la misma razón por la que yo estoy en contra. No confío en el gobierno (del país que sea, no sólo de México) para mandar paquetes importantes, manejar mi pensión, etc. Por qué habré entonces de confiar que no mataran a un inocente?
TheJab,
Sí encuentro relación entre ambos temas. Personalmente me resulta mucho más difícil definir con claridad mi postura frente al aborto y sustentarla.
Sería fácil para mí decir que estoy en contra del aborto y a favor de su despenalización, pero explicar mi postura requeriría un gran esfuerzo de mi parte.
Siempre he pensado que hay quienes merecen morir por los crímenes que han cometido. Solo que para los crímenes que afectan a las personas de maneras altamente emocional (violaciones, homicidios, etcétera), es casi seguro que se pierda la objetividad, a veces hasta la de una sociedad entera.
Ninguna sociedad por “perfecta” que sea, puede garantizar al 100% la culpabilidad de una persona. Existe la posibilidad (por pequeña que sea) de llevar a inocentes a la muerte. Y en casos de corrupción, existe la factibilidad de crear chivos expiatorios o eliminación de enemigos políticos.
En el caso práctico de México, no saben ni recaudar impuestos ¿podrán aplicar sentencias de muerte de manera justa?
Luis,
Yo estoy convencido de que la severidad de la pena no es un factor disuasivo cuando la probabilidad de que el crimen quede impune es baja.
En el caso particular del asesinato, uno de los crímenes por los que suele imponerse la pena de muerte, no hay forma de disuasión posible.
En el programa se mencionó que quien mata lo hace por una de las tres razones siguientes:
a) Por Pasión. En este caso el asesino actúa súbitamente y sin tomar en cuenta las consecuencias.
b) Por compulsión. Cuando a pesar de conocer la consecuencia de sus actos no logra controlar sus impulsos.
c) Por ganancia. Lo que implica que el criminal hizo un análisis de los riesgos existentes y los beneficios potenciales, decidiéndose a actuar cuando está convencido de que no enfrentará la consecuencia de sus actos.
¿cómo disuadir con una pena a quien no la toma en cuenta, a quien a pesar de tenerla en cuenta no puede alterar su conducta o a quien está confiado de que o habrá de enfrentarla?
Mariana,
Me alegra descubrir que en esta ocasión un episodio de Bullshit! me haya hecho cambiar de opinión de modo que pudiera coincidir con la tuya, no como en el caso de su programa sobre las armas, que logró justamente lo contrario.
Artemio Estrella,
Entre más reflexiono sobre el tema, me doy cuenta de que estaría dispuesto a que se aplicara la pena de muerte en casos excepcionales.
Pero precisamente, por ser excepcionales no debería de imponerse la pena de muerte es incompatible con un sistema de leyes de aplicación general…. creo.
Si por mi fuera no se debería permitir a nadie - ni al más sabio de los hombres- sentenciar a muerte a otro. La razón es muy sencilla: No hay posibilidad de rectificar y aún el más sabio se equivoca. ¿Cómo repones una vida única, singular, irrepetible? Esto, además de que la eficacia disuasiva de la pena de muerte ha mostrado ser un mito. Por otra parte, algunos criminales suplican por la pena de muerte una vez que han sido capturados (presencié, por razones de trabajo, las súplicas que hacía el secuestrador “Mochaorejas” pidiendo ser ajusticiado para no ir a un penal de alta seguridad) porque conjeturan que eso terminará de una vez por todas con sus problemas. No soy sádico, pero me alegro que algunos criminales estén pasando las de Caín en prisiones verdaderamente severas. No les dieron la “gracia” de morir.
Pero más allá de todo esto, ¿confiar al gobierno, a cualquier gobierno sobre la faz de la tierra, la decisión de mandar a la muerte o no a un presunto criminal? No, nunca, ni en broma. Los gobiernos son por definición incompetentes - no en vano son monopolios-, son por definición ineficaces - sus incentivos no están orientados hacia el logro de resultados verificables sino hacia la permanencia en el poder-, son por definición torpes - tiende a prevalecer en ellos, la dictadura de los peores - y, sobre todo, son irresponsables - pregunten, ante un error de una oficina gubernamental, quién es el responsable…pueden esperar hasta el fin de los tiempos una respuesta honesta.
Hola Ramón:
Estoy de acuerdo contigo, fíjate que hace años leí un artículo de Arthur Koestler llamado “reflexiones sobre la pena de muerte”, viene en un libro titulado En busca de lo absoluto (que te lo recomiendo ampliamente); BUeno, este artículo escrito más o menos por 1955 es producto de (valga la redundancia) las reflexiones de Koestler después de haber estado condenado a muerte en España, durante la guerra civil, acusado de espionaje… por azares del destino él se pudo salvar (no así muchos de sus amigos), vivió en carne propia la agonía de la espera y el ver como poco a poco los de su celda morían a manos de un régimen injusto y totalitario;tiempo después y ya en Londres comenzó a investigar los orígenes y evolución de la pena de muerte en Inglaterra (los datos te dejan helado); y escribe este pequeño ensayo en contra de la pena capital porque, independientemente del gobierno, el asesinato deliberado de una persona por parte del Estado es algo injustificable, ya sea desde el punto de vista religioso, filosófico o científico; y el riesgo a un asesinato “por error” es inherente a su naturaleza. y Claro que uno de su argumentos pilares radica sobre la “fiabilidad” que puede tener un pueblo sobre su gobierno.
Un gran saludo. Si te interesa ese ensayo con gusto lo busco, lo escaneo y te lo mando.
Ricardo,
Por si acaso, aclaro que aquello de “los chicos de google” era una broma.
Ahora estoy convencido que ni a “los chicos de google” ni a nadie se le debería dar la posiblidad de sentenciar a muerte a otro ser humano.
Para mí ningún argumento pesó tanto como el de posibilidad de cometer un error para hacerme cambiar de opinión.
Por cierto, busqué la definición de sadismo y en efecto, no eres sádico. No basta alegrarse por el sufrimiento ajeno, hace falta ser el ejecutante de los actos de crueldad y obtener placer de ellos para ser un verdadero sádico.
Duende,
Claro que me interesa, ¿se trata de un ensayo que escribió junto con Camus?
Saludos!
Entiendo perfectamente al que mata a su semejante en un ataque de ira, por defender su vida, por venganza, y aún comprendiéndolo, justificándolo humanamente, creo que debe ser juzgado por su crimen; porque la justicia no la puede administrar el ofendido, sino un juez imparcial.
Matar a alguien en frío, aplicándole la pena de muerte, me resulta repugnante, y cruel.
Pero por lo que estoy en contra de la pena de muerte es porque, por circunstancias, he comprobado una y otra vez lo poco fiables que son los testigos, la investigación policial, el método de obtención de pruebas, y las decisiones judiciales: mi amigo Pedro fue identificado por varios testigos, y acusado de atropellar a un `peatón, detenido por haber huído sin socorrerlo, y al cabo de dos años, en el juicio fue cuando se tomó en consideración que en la época llevaba varios días hospitalizado, en coma, por haber sido atropellado.
Simplemente se traspapelaron sus datos, y de víctima de un atropello aterrizó como culpable en otro accidente: los testigos confirmaron lo que los policías les dijeron, y sus alegaciones quedaron como las falsas protestas de inocencia que hacen todos los culpables.
Ni qué decir tiene que mi amigo Pedro es pobre y no movilizó a un gran abogado ni inquietó a los investigadores…
Y si no es porque el médico que lo operó era una eminencia fuera de toda sospecha y quiso acudir a testificar a estas horas habría sido condenado.
¿Cuántos inocentes habrán sido ejecutados por un cúmulo de ineptitudes?
Es perfecto el argumento de no confiar para que administre la pena de muerte en quien ni siquiera es capaz de entregar eficazmente el correo.
Un abrazo
lo de la pena de muerte es una tonteria,a las personas que agan eso,deberian dejarlo dentro de la carcel por vida y acerlos sufrir poco a poco,y no dejarlos salir por buena conducta.eso lo veo una gran tonteria.
La inmensa mayoria de quienes prentenden la derogación de la pena de muerte participan del crimen.
Han cometido y cometen homicidios –en el sentido psicoanalítico del concepto- de índole incestuosa y de manera reiterada.
PS: perdón por la aclaración pero se darán cuenta de que no me implico. Carlos Norberto Mugrabi.
Carlos Norberto,
¿Existe algún tipo de evidencia que confirme lo que dices? Creo que son muchísimos quienes se oponen a la pena de muerte y dudo mucho de que la mayoría de ellos participen en actividades crimineales.
hay criminales q merecen la muerte… ademas de q aunq sea poco… por supuesto q si influira a algunos y los disuadira de cometer sus crimenes… probablemente pueda disuadir a tu futuro asesino…