De vuelta
Posted on March 20th, 2007 in Uncategorized |
Estoy de vuelta para comprobar, una vez más, que el trabajo no se crea ni se destruye, solo se acumula.
En este viaje tuve la oportunidad de pasar por la terminal 4 del aeropuerto de Madrid que es una verdadera belleza. Es una pena que a la ciudad de México se le hubiera negado la oportunidad de contar con un aeropuerto así.
Es bueno estar en casa, con Mido y los retoños. Espero ponerme al corriente con el trabajo para poder dedicarle tiempo a este espacio.

6 Responses
A ver.
Podrías haber llamado. Que vivo a 5km del aeropuerto.
Bienvenido!
Que te dije que le hablaras a Eduo, eh!
Ramón, detecto cierto aire malinchista e hispanófilo en tu elogio a la terminal 4 del aeropuerto madrileño. ¡Por favor!, ¡el maravilloso, funcional, limpio, ordenado, eficiente, moderno aeropuerto internacional de la Ciudad de México no tiene nada que pedirle a ninguna terminal aérea del mundo! Nos quedó chulo de bonito…Y tiene, entre otras maravillas, dos cosas inigualables: El permanente aroma a aguas negras, gracias a que los arreglos hidraúlicos y sanitarios se hicieron con la típica chapucería de los contratistas abusados y consentidos y la pésima señalización, por ejemplo: tú sigues los letreros - eso sí bilingües- que dicen “llegadas internacionales” y lo más probable es que tras subir y bajar cuatro escaleras oscuras, sucias y mal terminadas, ¡llegues a las oficinas sindicales de las sobrecargos de aerolíneas el vuelo del águila! o a una bodega de equipaje en la que un polecía (así, polecía) privado te verá con malos ojos y te dirá que te largues, que ése es un lugar prohibido para los mortales sin uniforme y sin gafete…Otra genialidad que por fortuna se conserva en el aeropuerto de la Ciudad de México son los barrotes que impiden a los pasajeros cargar con sus propias maletas en un carrito (cosa que sí se puede hacer en cualquier otro aeropuerto del mundo, hasta en los de África) y que son un monumento al mercantilismo salvaje: Preservan contra viento y marea y contra cualuquier aviesa intención de modernidad, el privilegio de algún sindicato de maleteros y similares (seguramente afiliado al PRI) que son la única casta autorizada para cargar maletas - y maltratarlas- a cambio de una onerosa propina. De veras, Ramón, ¿por qué no aprecias esa maravilla que nos dejó el arquitecto Pedro Cerisola?…Saludos.
Eduo,
Mándame un e-mail con tu teléfono y la próxima vez que pase por Madrid te llamaré. Siempre y cuándo no sea como esta vez a las 5 am.
Saludos!
Ricardo,
Debo decir en descargo de mi notoria hispanofilia que has puesto en evidencia, que la mala señalización seguramente llegó a México desde la península Ibérica.
Si bien es cierto que la señalización de la terminal 4 de Madrid es bastante buena, en las antiguas terminales era tan mala o peor que la del aeropuerto de la ciudad de México y como no pasé por ninguna de ellas no se si lo siga siendo.
Tantas veces me perdí en el aeropuerto de Madrid, que llegué a pensar que la señalización era obra de la imaginación genial de Salvador Dalí.
En el Aeropuerto de Valencia, los viajeros provenientes de un vuelo originado fuera la unión europea deben “adivinar” que su equipaje no se descargará en las mismas bandas que el equipaje de los demás viajeros.
No hay ni un letrero, ni un empleado de aerolinea que le indique a uno esa situación. Afortunadamente otro vajero, al ver que esperaba inútilmente la aparición de mi maleta, me preguntó de donde venía y me sugirió que fuera a “la aduana”.
Allí encontré mi maleta, junto con otras muchas (cientos tal vez de maletas) que sus dueños que no pasaron a recoger y que seguramente reportaron a la aerolínea como extraviadas…