~ Seguramente hay DDT en mi organismo, en el de mis hijos y en el tuyo.

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Los plaguicidas en general tienen mala reputación y entre ellos el DDT es el que tiene la peor. Su mala reputación no es del todo inmerecida.

A partir de el lanzamiento del Dicloro-diphenyl-tricloroethano en los años 40 fue ampliamente utilizado en el campo y la ciudad para combatir toda clase de insectos. Su efectividad era sorpendente y en su momento los resultados eran considerados poco menos que milagrosos.

Miles de toneladas de DDT se aplicaron para el control de plagas en la agricultura y para el control de los mosquitos en zonas que continuamente eran azotadas por enfermedades trasmitidas por esos bichos. La Malaria (o paludismo) fue erradicado en amplidas zonas del mundo, incluyendo México, lo que salvó a miles o incluso millones de vidas.

Pero el DDT, tiene un lado oscuro, se trata de un producto sumamente estable y persistente en el ambiente. La lata de la foto puede tener más de 40 años, y si aún tiene DDT en su interior, es muy probable que no se haya degradado. Esa característica permitió que el producto se fuera acumulando en las cadenas alimenticias a grado tal que afectó de forma severa a diversas especies, acabando con poblaciones enteras de peces, aves y algunos mamíferos.

Mi padre recuerda que tras las campañas contra el paludismo, los zopilotes casi desaparecieron de su pueblo, al igual que los gatos. Los primeros porque el DDT acumulado en las aves hacía que el cascarón de sus huevos fuera demasiado frágil limitando serveramente su proceso reproductivo y  los segundos porque teniendo el hábito de frotarse contra las paredes donde se había aplicado DDT llegaban a acumular en su organismo dosis letales del producto. Sin zopilotes, los animales que morían en el campo tardaban más tiempo en descomponerse y sin gatos la población de ratones se disparó. El problema era serio.

Situaciones como esa llevó a muchos gobiernos a prohibir su uso en la agricultura y a que la organización mundial de la salud abandonara su uso en campañas contra la malaria.

Sin embargo el DDT está de vuelta, no en la agricultura, pero si en el control de la Malaria. A raíz de que se dejó de utlizar el DDT, el número de casos de malaria se disparó significativamente en el mundo. Ningúno de los productos modernos ha mostrado la misma efectividad y costo de control tan bajo como el DDT.

Su uso de forma restringida, controlada y a bajas dosis ha demostrado sus bondades. Como el producto se fija como ningún otro a las paredes de barro, que son las que más abundan las zonas pobres afectadas por la malaria, bastan 2 gramos por metro cuadrado para disminuir la trasmisión en 90% y proteger la vivienda hasta un año.

Seguramente hay DDT en mi organismo, en el de mis hijos y en el tuyo. Pero no eso no debe ser motivo de alarma para nadie, poco veneno no mata. Unas cuantas partes por millón no suponen mayor riesgo a la salud. Los estudios que llegaron a realizarse buscando relación entre la presencia de DDT en el organismo y enfermedades serias como el cáncer de mama giraban entorno a su uso agrícola y han sido desacreditados.

Miles de personas morían cada año a causa de la malaria o paludismo antes de la introducción del DDT. En México cada año se presentan casos de dengue y algunas personas mueren a causa de dengue hemorragico. El DDT es un arma que ya no se utiliza para combatir a los mosquitos, pero bien valdría la pena que nuestras autoridades reconsideraran la utlización de mi amigo el DDT.

Aunque quizás lo políticamente correcto sea dejar que los ciudadanos mueran de dengue.