~ Con mucha frecuencia, la mano invisible de Adam Smith le hace señales obscenas a demasiada gente. - George Carlin

Foto tomada el domingo 14 de Enero. 

Disfruto mucho del humor de George Carlin, es soez, irreverente, políticamente incorrecto, pero sobre todo mordaz.

A pesar de que en estos días los aumentos de los precios del maíz y las tortillas parecerían darle la razón a George, la frase citada es tan divertida e ingeniosa como errada. Como la mayoría de la gente, Carlin no tiene claro el concepto de “la mano invisible” de la que habló Adam Smith.

Según Adam Smith, la gente que pretende buscar únicamente su propio beneficio es guiada por “la mano invisible” a servir al interés público aunque no fuera esa su intención.

Es decir, “la mano invisible” no “le hace señales obscenas” a nadie cuando se elevan los precios. Lejos de ello, es “la mano invisible” la encargada de conducir a los empresarios a incrementar, buscando su propio beneficio, la producción de ese bien de alto precio, lo cual eventaulmente llevará a un incremento en la oferta y a una caída de precios que beneficiará al público. Es esa mísma mano invisible la que lleva a otros empresarios a buscar productos sustitutos, a mejorar su productividad, a mejorar sus productos.

Pero además de la mano invisible de Adam Smith, existe la otra mano invisible, de la que habló Milton Friedman a más de 200 años de distancia en su ensayo Why government is the problem :

“Digo que existe una mano invisible que funciona a la inversa: La gente que pretende servir únicamente al interés publico es guiada por una mano invisible a servir a intereses privados, aunque no fuera esa su intención”.

Es “la otra mano invisible” la que guía a los funcionarios públicos a establecer controles de precios, cuotas y subsidios que benefician enormemente a un puñado de “favorecidos” por la acción gubernamental mientras que el público debe padecer el desabasto, la caída de la calidad, la especulación y la aparición de mercados negros que dichas medidas irremediablemente propician.

Es verdad que en el libre mercado siempre exisitrá la posibiliad de que hayan escasez y precios altos para algún bien, probabilidad que desaparece en los mercados controlados, pero para convertirse en una certeza.

Aunque el ensayo de Milton Friendman antes mencionado no está disponible en internet, una ponencia del mismo título que incluye los conceptos contenidos en él y puede leerse aquí.