Desde que existe el Mundo
hay una cosa cierta
unos hacen los muros
y otros hacen las puertas”

-Carlos Varela

Se equivocó por partida doble Felipe Calderón al comparar con el muro de Berlín a las bardas que dividen a México de los Estados Unidos y al calificar como deplorable la decisión de George W. Bush de firmar el día de ayer una ley aprobada por el congreso de su país que contempla la construcción de más de 1000 kilómetros adicionales de vallas entre nuestros países.


En primer lugar, el muro de Berlín fue construido por el gobierno de Alemania Oriental (no por la “humanidad” como dijo Calderón) con el objetivo de impedir la salida de sus ciudadanos del hacia Berlin occidental y detener así la “fuga” de mano de obra y cerebros que ocurría cotidianamente. La “fuga” no era menor, se calcula que aproximadamente 2.5 millones de alemanes orientales salieron hacia Alemania occidental entre 1949 y 1962, es decir antes de la construcción del muro. A partir de su terminación el número cayó a menos de 5000 entre 1962 y 1989. Se trataba pues de un muro que tenía por objeto mantener a los ciudadanos de un país como prisioneros de un régimen, de ahí que resultase ignominioso. Más de mil personas murieron intentando escapar de la “igualdad” y el “bienestar” que el gobierno de Alemania Oriental ofrecía a sus ciudadanos durante los 28 años que pasaron del inicio de la construcción de dicho muro hasta el momento de su caída.

Más de 1000 cruces se alzan en Berlín en memoria de quiens murieron intentado escapar de Alemania Oriental
Foto: psd

Para que el muro México – Estados Unidos fuera como el de Berlín, este debería haber sido construido y ampliado por el gobierno Mexicano. Si el muro que pretende construir el gobierno de Estados Unidos guarda semejanza con algo sería con la muralla China o con el muro de Adriano, que contrariamente a lo que suele repetirse una y otra vez sí funcionaron. Claro, si por funcionar se entiende cumplir a lo largo de cientos de años con el objetivo para el que fueron construidos, que era el de delimitar el territorio de los imperios que los construyeron y protegerlos de invasiones. Su función nunca fue impedir la salida de sus ciudadanos hacia otras naciones.

En segundo lugar se equivoca al calificar de deplorable la decisión del gobierno y el congreso del país vecino. No porque la decisión no sea deplorable, lo es, pues de llevarse a cabo dicha ampliación se pondría en un mayor riesgo a nuestros compatriotas que intenten cruzar la fronter a de forma ilegal. Se equivoca porque hacerlo no sirve al interés nacional, vamos, ni siquiera sirve los intereses de su futuro gobierno. Con su comentario crítica públicamente una decisión soberana de un país vecino. La crítica ha sido recogida en muchos medios de comunicación norteamericanos y no ha sido vista con buenos ojos por un sector importante de la opinión pública estadounidense, que seguramente tomarán dicha crítica como un ataque a una política que bajo su óptica pretende resguardar sus fronteras y brindar seguridad. La crítica tampoco rendirá frutos en casa, ¿acaso cree que con su declaración ganará la buena voluntad de algún opositor? ¿piensa que de no hacerlo perderá la simpatía de algunos de los que lo apoyan?

¿Qué habría pasado si en lugar de criticar de ese modo la decisión hubiera reconocido en ella un “acto soberano” tan digno de respeto como la decisión del gobierno mexicano de no abrir las puertas a la inversión petrolera en materia petrolera? ¿No habría sido en el mejor interés de México aprovechar la oportunidad para hacer un llamado urgente a buscar la aprobación de una reforma en materia migratoria que reconociera derechos de los inmigrantes que hoy viven en los Estados Unidos? ¿Acaso no era un buen momento para exigir al gobierno de los Estados Unidos, dada la decisión que se tomo y que supondrá mayores dificultades y peligros para la migración ilegal que se desarrollen a la brevedad mecanismos para facilitar la migración legal, ordenada y segura, no sólo porque así se protegería mejor la vida y derechos de nuestros compatriotas sino porque a ellos les conviene que así sea tanto por razones de seguridad como económicas?

Tiene razón Carlos Varela en su canción: unos hacen los muros y otros hacen las puertas. Si el gobierno de Calderón quiere tener éxito en materia de política exterior en general y en materia migratoria frente a Estados Unidos en particular, deberá concentrarse en construir las puertas, criticar los muros. Habiendo puertas , no importa las dimensiones de los muros. Vale la pena tener presente que la gran muralla China no cayó, pero abrió sus puertas a los manchúes en 1644.