Me he convertido en un sentimental. Ahora algunos anuncios tienen la capacidad de conmoverme hasta las lágrimas. Supongo que al final del día, el objeto del siguiente spot y de toda la “campaña por la belleza real” de Dove es la de diferenciarse de sus competidores de la industria de cosméticos. Sin embargo, a mi me ha tocado el corazón.

Díganle que sea real, valiente y sincera para que pueda ser hermosa.

Tengo una hija de 3 años, yo la encuentro hermosa y seguramente la seguire viendo hermosa hasta el último día de mi vida. Si hoy le preguntan a Frida ¿quien es la más bonita? te dirá sin dudarlo que ella.

Lamentablemente no necesariamente será así toda su vida. A pesar de los esfuerzos que como padres hagamos Liliana y yo por fortalecer su autoestima, exisite la posibilidad de que ella desarrolle inseguridades y de que llegue a dudar en el futuro de lo que hoy se siente segura: de su belleza.

 

Frida Sofía, mi hermosa hija.

Mi hija crecerá en un mundo en donde la belleza física está sobrevaluda. La guerra por lucir más bella se intensifica día con día y cobra víctimas a una edad cada vez más temprana. Las armas tradicionales de esta guerra: la genética, dieta y maquillaje ya no son las únicas que se utlizan y al arecenal se agregan ahora armas no convencionales: quirúrgicas, químicas y digitales (cirugías, botox y photoshop).

Diez horas de trabajo para un instante de falsa belleza

La campaña de esta empresa subsidiara de Unilever, puede ser un llamado al armisticio en la guerra de la belleza. Ojalá y su campaña sea exitosa, y que vendan muchos jabones y cremas, se lo merecen por hacer anuncios así de buenos.