~ para ser buen Secretario de Agricultura lo que hace falta es que llueva.

foto: Rachel_Rusinsky

El día de ayer leí en la columna Aquellare Económico de Manuel Suárez Mier (al que le tengo gran aprecio aunque no sea pariente) que su maestro Edmundo Flores solía decir que para ser buen Secretario de Agricultura lo que hace falta es que llueva.

Lo mismo vale para los vendedores de agroquímicos y otros insumos para la agrícultura. En mi experiencia, no hay malos vendedores en años llovedores. Sin duda la agricultura es la actividad humana a la que más afecta el clima. Si bien es cierto que se venden menos refrescos y cervezas en los días lluviosos y fríos, estos no dejan de venderse por completo. En cambio, una sequía aguda puede terminar con la posiblidad de levantar una cosecha.

Este año ha sido muy llovedor en casi todo el país y los desastres a causa de las lluvias han sido menores a los de otros años. Los daños ocasionados por las lluvias en el Sinaloa y en el norte de Tamaulipas no se pueden comparar en magnitud con los que padecieron Chiapas y Quintana Roo el año pasado.

Lamentablemente para el sur de Tamaulipas, este ha sido el año más seco de los últimos 21 años, que son precisamente los que llevo viviendo en Tampico. Prácticamente el ciclo agrícola de Primavera - Verano se perdió y muchos de los planes que pretendíamos realizar en esta zona se vinieron abajo. La situación ha sido tan grave, que mi papá tuvo que comprar agua para sus borregos porque las presas que tiene su rancho disminuyeron de nivel a un punto que la concentración de sales en el agua terminó por matar a los peces, que apestaron el agua y la haciieron inbebible para los animales.

Cuando mi padre llegó a Tampico a abrir la empresa fue para tomar una distribución que había dejado vacante una empresa que quebró en un año tan seco como éste. Afortunadamente para nosotros, nuestra oferta de productos es mucho más diversa ahora que entonces, recientemente añadimos fertilizantes de especialidad a nuestro portafolio y a partir del año pasado pudimos ampliar el territorio que atendemos. Todo ello nos ha dado la oportunidad de sortear el problema de la sequía.

Lamentablemente muchos de nuestros clientes en esta zona lo están pasando muy mal y las expectativas para el Otoño - Invierno no son alentadoras, pues a pesar de las lluvias de los últimos días no se ha reunido aún suficiente agua en las presas como para asegurar el riego de las hortalizas que se siembran en esa temporada. Otros productores que normalmente sembraban hortalizas dejarán de hacerlo, pues sin el ingreso que la cosecha del Primavera-Verano se han descapitalizado y no podrán enfrentar las inversiones que la siembra de hortalizas supone, por lo que tendrán que optar por sembar maíz, sorgo o cártamo.

Seguramente más de uno de mis proveedores llegará a la conclusión de que si no le compramos tanto como ellos esperaban será porque “no le hechamos ganas”, “hemos perdido el enfoque” o “no somos como antes”. Habrá que dar las explicasiones que nunca nos piden cuando las cosas marchan bien. Dicen que en los malos tiempos conocerás a tus amigos, y al cierre de este año, por lo que se ve tendré oportunidad de hacerlo.

Por eso quiero ¡que llueva! pero que llueva bien, no importa que luego se heche flores el Secretario de Agricultura.