~Hace falta odiar intensamente a Vicente Fox y a todo lo que le rodea o ser muy estúpido para poder tragarse tantas patrañas.
Vendo agroquímicos, no soy periodista y por lo mismo no hago periodismo de investigación. Sin embargo, la semana pasada escuché una historia que me resultó tan difícil de creer que decidí hacer un poco de investigación en torno a ella.
Se trata de la historia de Edgar Arroyo quien acusa a Juan Pablo Fox Quezada, hermano del presidente Vicente Fox, de haber intentado apoderarse de forma ilegal y con el conocimiento y apoyo del presidente de sus empresas, varios de sus bienes y particularmente de la patente de un nutriente ultrasintetizado que él mismo desarrolló para salvar a su hijo de una enfermedad hasta entonces incurable.

Protengia, remedio a males inexistentes por sólo $21.75 dólares
Me enteré por primera vez de la historia al escuchar parte de una entrevista que le hicieron en Radio Fórmula, en cuyo sitio de internet encontré la siguiente nota. Luego leí las entrevistas que le hicieron en La Jornada y en Proceso.
Según Proceso “el investigador e industrial Edgar Arroyo” fue invitado a conocer al presidente Fox “luego de hacer un descubrimiento que le dio celebridad internacional”. Aparentemente fue una “celebridad” ultra secreta, pues las únicas referencias al Sr. Arroyo que arroja Google son hacia las notas de la Jornada, Radio Fórmula y Proceso así como a otros sitios donde se reprodujo lo publicado en ellas.
Por lo que hace a la enfermedad “melliue mitocondria” que es la que se afirma padecía el hijo del señor Arroyo tampoco pude encontrar información ni en Google ni en WebMd. Podría pensarse que se trata de una enfermedad tan, pero tan rara, que sería natural que no hubiera mucha información sobre la misma, pero más adelante en la entrevista se dice que otros 800 enfermos se han curado y que una empresa farmacéutica extrajera pagó 10 millones de dólares sólo por ver uno de los 24 capítulos de la investigación. Convenientemente se omite dónde y quienes realizaron el estudio de los 800 enfermos, el nombre de la empresa farmacéutica extranjera y como prueba de la efectividad de la cura se hace notar que el hijo del señor Arroyo hoy está sano, ¿habrá estado enfermo alguna vez de melliue mitocondria?
Además, mi hermana me hizo notar que la historia del señor Arroyo sobre el descubrimiento de una cura para el mal incurable de su hijo suena demasiado parecida a la de Lorenzo’s Oil, historia verídica de un padre que logra movilizar a diversos científicos buscando un tratamiento para el mal de su hijo. De ese esfuerzo surgió un aceite que si bien no fue capaz de curar a su hijo (por lo avanzado de la enfermedad) si logró detener su avance y ha mostrado su valor terapéutico para tratar la enfermedad en sus primeras etapas. La historia incluso fue llevada al cine en un a pelítucla interpretada por Susan Sarandon y Nick Noltie.

En cuanto a “Protengia”, que fue el nombre que le dieron al nutriente que curó al hijo del señor Arroyo solo encontré dos páginas en Internet, una en la que se vende como un nutrimento a base de proteína de pescado y otra donde además se explica que es un “Protengia”es una marca registrada (no una patente como se afirma en Proceso) para un “macronutriente”, para una proteína. Ninguna mención a su capacidad para curar “melliue mitocondria” o ningún otro mal. No me sorprende pues que “Proyecto Andy” , nombre con el cual fue bautizada la iniciativa para “ponerlo al alcance de todos” (nobleza obliga) se encuentre, según la nota de Proceso “dentro de una empresa fabricante de galletas, leche malteada, golosinas, bebidas hidratantes y suplementos alimenticios”. Si encuentras alguna sospechosa similitud entre los nombres “Proyecto Andy” y “Lorenzo’s Oil” seguro eres tan mal pensado y tienes como yo el corazón hecho piedra.
Podría seguir, pero no creo que valga la pena, el mal olor ya es demasiado fuerte y eso que ni siquiera he tocado la parte que hace a la relación del Sr. Arroyo con el Juan Pablo Fox y las ramificaciones que esta supuestamente tiene hacia la Presidencia de la República, y en la que se pretende invoucrar otros personajes como Alfonso Romo. En el caso de la nota de La Jornada incluso se llega a mencionar el nombre de la empresa Monsanto, lo cual supongo que debe ser para algunos garantía de maldad aunque no se demuestre relación alguna entre dicha empresa y el Sr. Arroyo.
Hace falta odiar intensamente a Vicente Fox y a todo lo que le rodea o ser muy estúpido para poder tragarse tantas patrañas. Al parecer Grijalbo estima que hay abundancia de personas que cumplen con alguno de estos dos requisitos o con ambos, así que publicará próximamente “En nombre de mi hijo”, el libro en el que el Sr. Arroyo cuenta su historia. La falta de profesionalismo de los entrevistadores, que no hicieron una sola pregunta tendiente a verificar la veracidad de la historia del Sr. Arroyo, sugiere que la editorial tiene razón. Claro, también existe la posiblidad de que quizás yo esté completamente equivocado y de que lo que huela mal sea caca en mis zapatos.