~ …tras esta experiencia no me queda claro si Mexicana es tan buena línea aérea como yo creía o si solo había vivido una racha de 20 años de buena suerte.

 

He viajado por Aeromexico, Mexicana, Aerocalifornia, Varig, Austral (Aerolineas Agrentinas), American, Continental, Iberia y KLM. De todas estas lineas aéreas mi favorita es Mexicana. Esto me sorprende a mi mismo, pues no vuelo por gusto con Mexicana, sino por falta de alternativas y porque en los múltiples vuelos que he realizado por esa línea en los últimos 20 años nunca había tenido un incidente que me provocara una molestia mayor, hasta ahora.

El viernes perdí un vuelo por su culpa y además tuve que pagarles $1,800 adicionales para poder regresar a Tampico. A pesar de haber llegado con tiempo de sobra al aeropuerto no pude llegar a tiempo a la sala para tomar el avión.

Llegué a la ciudad de México proveniente de Veracruz a las 9 am por la sala veintitantos. La señorita que ofrecía información sobre conexiones me informó que no se había asignado aún sala de ultima espera y que pasara a la sala de espera general “B”. Inicié la larga caminata hasta dicha sala con la computadora al hombro, pase el punto de revisión que hay a medio camino y al llegar a dicha sala busque mi vuelo en el monitor y este no aparecía.

Me encontré con un amigo y con tiempo de sobra (mi vuelo salía hasta las 10:50) desayunamos juntos. Al terminar de desayuar como a las 10 me asomé al monitor y no encontré mi vuelo. Esperé unos minutos sentado, volví a revisar y al no encontrarlo nuevamente, me dirigí a un módulo de información de mexicana donde me informaron que pasara a la sala 14.

Caminé hasta allí para encontrar que ahí se estaba abordando un vuelo distinto al mío. Le pregunté a un empleado de Mexicana si a continuación se haría allí el abordaje de mi vuelo a lo que me respondió que no, y me sugirió que pasara al módulo de información que estaba a unos pasos.

En el módulo había una larga fila, así que decidí buscar otro monitor para buscar mi vuelo, para descubrir nuevamente que éste no aparecía. Ya un poco preocupado, pues eran como las 10:15 regresé al módulo y cortando fila pedí información sobre mi vuelo. La sala era la 19, no la 14 como me habían dicho.

Preocupado me animé a correr hacia la sala 19 que se encuentra algo lejos de la 14. Correr a mas de dosmil metros de altitud y en la ciudad de los “imecas” no es un esfuerzo menor, especialmente si se pesa mas de 100 kilos, se carga un portafolio que pesa otros 6 o 7 kilos mas y se vive al nivel del mar.

Jadeante y sudado llegué a la sala 19 para descubrir que la sala móvil ya había partido. No me podían llevar hasta el avión porque el autobús de los “retrasados” había partido también. Me dijeron que me dirigiera a la sala B a tramitar el cambio de mi vuelo. Ahí me esperaba una fila larga de personas en una situación similar, 3 de mi mismo vuelo. Tras una espera de unos 20 minutos a alguien se le ocurrió preguntarnos qué tramite queríamos hacer y nos dijeron que no era posible hacerlo ahí, pues esa ventanilla era únicamente para cambios de último momento y que teníamos que pasar a el área de boletaje de la sala C pues nuestro vuelo saldría hasta las 5:30pm.

Ya bastante molesto, caminé hasta la sala C donde tendría que volver a hacer otra fila para obtener una ficha con número de turno y esperar un buen rato para ser atendido. Me esperaban una noticia buena y una mala, la buena es que sí había lugar en el vuelo, la mala es que no en mi misma tarifa y que tendría que pagar un cargo por cambio y la diferencia de tarifa. Inconforme, solicité hablar con un supervisor que tras escuchar mi historia me explico paso a paso y con lentitud, como quien le trata de explicar a un niño porqué los Reyes Magos no le trajeron los juguetes que había pedido, porqué había perdido el vuelo ¡POR MI CULPA!

Cortante le pregunté si estaba o no dentro de sus atribuciones librarme de ese cargo. Me respondío que no, pero que sentía “obligado” a darme una “explicación”. Le dije que lo único que había logrado era invitarme a volar po Interjet la próxima vez, que una disculpa a nombre de su empresa por los errores cometidos, una explicación sobre porqué él no podía excentarme del cargo e información sobre cómo formular una queja a la dirección de la empresa hubieran sido una mejor idea que tratarme como a un imbécil. El tipo se quedó congelado y sin saber que decir, supongo que le sorprendió demasiado que no le hubiera mentado la madre.

Tras esta experiencia no me queda claro si Mexicana es tan buena línea aérea como yo creía o si solo había vivido una racha de 20 años de buena suerte. Ahora no puedo más que rescatar el tiempo perdido escribiendo este post y sonreír al ver la funda de mi boleto de avión en el que aparece bajo del logo de mexicana la leyenda “siente la experiencia” y decirme a mi mismo, la sentiste Ramón, la sentiste.