Malos anuncios.

La actual campaña de Monsanto para sus semillas de Dekalb me parece extraordinariamente mala. Ofrezco como ejemplo el anuncio anterior. En el se hace una promesa que la empresa simplemente no podra cumplir a través de sus productos o servicios: ofrecer protección de calidad celestial a sus clientes y sus cosechas.
Ahora resulta que Monsanto le va a hacer la competencia a los ángeles guardianes. Qué alguien me diga cómo rayos una empresa semillera va a poder cumplir con semejante oferta si en ocasiones ni siquiera son capaces de tener a tiempo las semillas que les solicitan sus clientes.
Además el "Gracias Dekalb" me parece de lo más pretencioso. Ahora resulta que los agricultores le deben estar agradecidos a la empresa que les vendió la semilla, en lugar de ser ésta la agradecida por la preferencia de sus clientes.
A continuación el texto que aparece en otro de sus anuncios:
"En el campo yo nunca estoy solo. Él me ayuda desde que preparo la tierra, siembro el sorgo y me da una mano para que juntos levantemos la mejor cosecha. Gracias DEKALB"
Al leer esas líneas los clientes o se van a reir o les van a mentar la madre. ¿Desde cuándo Dekalb le ha ayudado a sus clientes a preparar la tierra, a sembrar o a levantar una cosecha? ¿Acaso creen que con unos cuántos anuncios cursis los clientes van a olvidarse de las múltiples ocasiones en que sus semillas no nacieron, o las plantas se acamaron o rindieron menos de lo esperado?
Es cierto que sus semillas son buenas, de las mejores del mercado sin duda, pero el servicio que son capaces de ofrecer a sus clientes no es sobresaliente bajo estándares terrenales, mucho menos bajo estándares celestiales.
¿Porqué no ofrecer algo que sí se pueda cumplir, un mensaje mucho más cercano a los agricultres? ¿Porqué no seguir el ejemplo de su contraparte de los Estados Unidos? Su campaña publicitaria es, a mi juicio bastante más simple, poderosa, convincente y tangible:
"Dekalb: Strong Roots. Strong Yields." que podría traducirse como "Dekalb: Buenas Raíces. Buenos Rendimientos". Supongo que la explicación pasa por una parte por la "necesidad" de su departamento de Marketing de hacer algo diferente para justificar su existencia, o por la creencia de que los mexicanos "somos especiales" y que a los agricultores mexicanos por una extraña razón les atrae más la idea de un elote alado proyectando su mágica sombra protectora sobre su cultivo que el de comprar una semilla que produce plantas con raices fuertes y la capacidad de producir una cosecha abundante.
Termino este post con otro anuncio, tan malo como el primero. A mi juicio este anuncio muestra un total desconocimiento o incluso desprecio por el trabajo que realizan los agricultores. No hay forma de que Dekalb pueda cuidar un cultivo más que el propio agricultor. Decir que Dekalb cuida el maíz tanto como el agricultor es como si Gerber dijera que cuida a los niños tanto como las madres a sus hijos (no se si lo hayan dicho alguna vez, pero no por eso dejaría de ser estúpido).









