¡Viva la desigualdad!
~“Mira mis dedos, ni uno es igual al otro, si dos dedos de una mano no pueden ser iguales entre sí ¿cómo va a ser una persona igual a otra?”

Foto: pl_jakub
He escuchado en muchas ocasiones y de muy distintas personas que el capitalismo es el origen de la desigualdad y que la desigualdad es algo malo. Yo no estoy de acuerdo, en primer lugar porque estoy convencido de que el capitalismo no genera desigualdad y en segundo porque la desigualdad no es mala en sí misma.
De mi abuelo aprendí, en una de las muchas tardes que pasé sentado a su lado en Huamux, que los seres humanos no somos iguales. Me mostraba su mano y me decía “Mira mis dedos, ni uno es igual al otro, si dos dedos de una mano no pueden ser iguales entre sí ¿cómo va a ser una persona igual a otra?”. Al ver los dedos mi propia mano comprendí que tampoco era deseable que así fuera. Para que mi mano funcione, hace falta que mis dedos sean desiguales y aunque son desiguales, no me gustaría perder uno solo de ellos.
A diferencia de los pingüinos, las hormigas o los mandriles, los seres humanos somos muy distintos unos de otros. Esa desigualdad entre los individuos, que va más allá de la pura apariencia y que se amplifica cuando tenemos la oportunidad de ejercer nuestro raciocinio y nuestras libertades es lo que separa a la humanidad de la parvada, de la marabunta y de la manada.

En ningún otro sistema social las desigualdades entre los seres humanos pueden llegar a expresarse con tanta intensidad como en el capitalismo. Por ser el capitalismo el sistema social basado en el respeto a los derechos individuales, es bajo este sistema en el cual los individuos tienen mayores posibilidades para diferenciarse unos de otros. Al establecerse normas que garantizan la igualdad derechos y obligaciones en lugar de normas que busquen la igualdad en los resultados, los logros de cada individuo serán tan diversos como lo sean sus capacidades, talentos y habilidades. La desigualdad existía antes que el capitalismo y por ende éste no puede ser su origen.
La desigualdad no es mala, la pobreza es mala. No hay nada de bueno en ser pobre, excepto poder dejar de serlo. Imaginemos por un momento una sociedad sin pobres pero con mucha desigualdad. Una sociedad en la que el 10% de los individuos concentrara el 90% de toda la riqueza, pero que con el 10% restante todos los demás individuos tuvieran garantizada educación, salud, pensiones, vestido, vivienda digna y entretenimiento. Ahora imaginemos una sociedad en la que el ingreso estuviera distribuido por partes exactamente iguales entre todos los individuos pero ninguno tuviera lo suficiente para vestir, comer o mantenerse sano. ¿En qué sociedad te gustaría vivir? En una sociedad igualitaria o en una sociedad sin pobreza.
Hay quienes buscan ganar simpatías políticas haciendo discursos denunciando la desigualdad que se vive en México. Incluso un político que hace pocos días gritaba a una multitud enardecida que en México hay un hombre que gana 17 millones de dólares diarios cuando hay 40 millones de personas que tienen que sobrevivir con 24 pesos diarios. No miente el político, pero si se repartiera el ingreso diario de dicho personaje entre 40 millones de personas, le tocarían solo $4.67 pesos a cada una, con lo cual no se habría disminuido en nada la pobreza, si acaso se habría aumentado en 1 el número total de pobres.
No debe preocupar pues la desigualdad, porque la desigualdad es parte de la naturaleza huamana. Los seres humanos repudiamos la igualdad aunque digamos lo contrario. Basta ver cómo los jovenes que asisten uniformados a la escuela hacen hasta lo imposible por verse diferentes, por ser únicos por ser desiguales. El único lugar donde la igualdad se impone es en el ejercito, en la milicia, en las organizaciones socales de mando vertical y en las que la no existe lugar para la disdencia.

Deberíamos celebrar la desigualdad cuando ésta tiene su origen en el talento, el ingenio y la creatividad del ser humano. Deberíamos festejar los bienes que genera la productividad que es posible gracias a la desigualdad. Debemos alegrarnos por todos aquellos que lograron alcanzar el éxito, la fama o la fortuna gracias a que han mejorado aunque sea un poco la calidad de nuestras vidas. Lo que debe ocuparnos es combatir la pobreza y a aquellos que pretenden ganar espacios de poder valíendose de la mas rentable de las mentiras populistas: tú eres pobre porque ese señor es rico.









Al mismo tiempo es el más inalcanzable porque, precisamente, somos humanos. Como humanos somos incapaces de, realmente, ver por nuestros compañeros de especie. Somos incapaces de ser realmente altruistas de forma anónima.
Es una utopía, pero no deja de ser verdad. En un comunismo ideal todos verían por todos, todos trabajarían por el bien de todos los demás, todo se repartiría equitativamente (y no habrían pobres, no porque todos fuéramos ricos, sino porque el concepto de "rico" no existiría y no puedes estar peor que los demás si todos somos iguales) y no habrían diferencias. Esto también significaría que los intereses y gustos de la gente no irían por la cuestión económica ni por sobresalir sobre los demás.
Sería todo muy aburrido, si lo comparamos con nuestra vida actual, pero no lo sabríamos porque sería lo único que conoceríamos.
No sería malo que no lo supieramos, tampoco. Lo que no ves no te duele. Las hormigas no deberían sentirse infelices por no poder vivir mejor. Además, nos parecería malo sólo como consecuencia de nuestra cultura y valores actuales (contrario a lo que pregona mucha gente los valores ni son universales ni son inmutables, hoy no está de moda matar a tu vecino, pero tampoco te matan por tener sexo a los 14 años ni por andar topless en la playa, los valores "universales e inmutables" parecen cambiar con cada generación, figúrate tú).
Una tiranía benévola sería otra postura de gobierno ideal. Una persona viendo por el bien de todos. Tomando las decisiones fáciles y las difíciles. Un verdadero "padre de la patria". Los Padres te felicitan cuando haces bien y te pegan cuando haces mal. Los padres te dan lo que pueden y te niegan lo que no, enseñandote por qué no se puede. Una gran Padre de la patria, con puesto mentalicio (como "vitalicio", pero sólo hasta que la mente empiece a fallarse por el alemán ese de nombre complicado que se me acaba de olvidar).
Viendo lo visto y sabiendo lo que hay, el capitalismo no es el mejor tipo de gobierno que existe, sino el que mejor balancea y aprovecha los defectos humanos para lograr una sociedad medianamente funcional sin detener el crecimiento y el progreso. Los ricos empujan el desarrollo porque se vuelven más ricos, y los pobres empujan el progreso para ver si alguno se puede volver rico (no nos confundamos, un pobre trabaja mucho con la esperanza de poder en el futuro hacer que otros trabajen mientras el ya no tiene que hacerlo, un rico trabaja para asegurarse de que se mantiene sin trabajar).
Me gusta cuando la gente defiende la igualdad porque lo que suele significar "igualdad" en sus diccionarios es:
-"Quiero tener más dinero"
-"Quiero tener TU dinero"
-"Quiero que TU dejes de vivir mejor que yo"
-"Si yo estoy jodido entonces tu tambien"
-"He tenido mala suerte y es injusto que yo sea pobre"
-"Me gusta tu coche"
-"Me gusta tu casa"
-"Me gusta tu mujer"
Como bien comentas, si todos fueramos iguales entonces todos seriamos pobres. Cuando la gente ve que el 80% tiene el 20% y que el 20% tiene el 80% pensamos que si hubiera igualdad entonces el 100% tendría el 80% (y algunos que se autoetiquetan como "realistas" piensan que no, que el 100% tendría el 50%). Incluso si se quiere ser brutalmente realista podría pensarse que no, que el 100% tendría el 1% de la riqueza actual (la riqueza actual dividida entre todos) y aunque loable sigue estando muy, MUY erróneo.
En el ejemplo que das, a 40 millones de personas le tocarían 4.67 pesos y manejar ese número entra dentro de la segunda categoría: "Fríamente calculador".
Aún así es incorrecto. Si no existiera el señor que gana 17 millones de dólares entonces no habrían 4.67 pesos para repartir (o al menos, no lo habría por más de un día). Con lo cual ya queda que nos quedamos como si no hubiera existido ese rico inicialmente. O sea, la gente se quedaría con sus 24 pesos diarios y el mundo tendría un rico menos (o más bien el país, ya que el rico se habría ido a las islas caimán -y haría bien-).
Pero es peor aún, porque esas personas que ganan 24 pesos diarios, en una gran proporción, lo ganan porque de forma directa (empleados) o indirecta (proveedores, prestadores de servicios) se benefician de ese rico. Por lo que si ese rico se va o desaparece entonces esos que ganan 24 pesos diarios verían sus ingresos disminuidos (en cuánto es difícil de calcular, dependería si nos cepillamos sólo a un rico o a todos).
Iba a comentar sobre tu último párrafo, y de cómo si es necesario tener un ojo echado a los tipos de fortuna. No tengo problemas con un multimillionario que ha ganado su fortuna a través de ser más listo que los demás pero siempre en el ámbito estrictamente legal (no me molesta que alguien se haga rico de la estupidez ajena, personalmente. No me molesta que Bill Gates sea rico, aunque me molesta el entender que lo es porque la gente es idiota). Riqueza a través de abusar, hacer daño y cometer delitos ilegales si me parece perseguible y punible.
Pero el de Telmex? Su único pecado tal vez sea no publicitar sus obras de caridad (de tenerlas), porque abusar de la estupidez humana debería considerarse una virtud. Es una de las pocas formas de aprender. Lo mismo Televisa, si la gente es tan idiota de dejarse todo su dinero en algo merece que se burlen de ellos. (Comment this)
Me encantó la frase "un rico trabaja para asegurarse de que se mantiene sin trabajar" habrá que usarla en alguna reunión social aburrida.
En su novela Anthem, Ayn Rand presenta un mundo futuro como el que describes al principio de tu comentario, un mundo al que arriba la humanidad combatiendo la desigualdad. En ese mundo prácticamente no existe ya la tecnología y ni siquiera existe la palabra "YO". Si no la has leído, te la recomiendo, no es una "gran" novela, pero es interesante y como es bastante corta, en el peor de los casos su lectura te resultará, por breve, prácticamente indolora.
Encuentro la continuación que haces al análisis de mi cuenta de los 17 millones de dólares entre 40 millones de personas impecable.
En cuanto a la forma de hacer fortuna estoy de acuerdo contigo, mientras sea legal se vale, si no debería castigarse. No hacerlo sería impropio del capitalismo. Yo no creo que abusar de la estupidez humana debería considerarse una virtud. Digamos que la palabra "abuso" me impide estar de acuerdo contigo. Pero si creo quienes aceptan el dinero que voluntariamente les ofrecen los idiotas a cambio de algo a lo que estos últimos le asignan un valor que no tiene están cumpliendo con una función social valiosa.
(Comment this)
Del señor Telmex hay mucho que decir. Mucha de su fortuna se ha hecho bajo la protección y las complacencias de los gobiernos. Pero poco a poco le llegó su competencia. Si le quitáramos su dinero a Slim, además de quedarnos sin la compañía teléfonica más importante del país, nos quedaríamos sin nuestro rico que figura en la Forbes. Lo único que me gustaría es que fuera más simpático, como el Trump. Que se animara a salir en Saturday Night Live. (Comment this)
Ram: Si prefieres reemplaza "aprovechar" donde pongo "abusar" y ya queda mas politicamente correcto (y no menos cierto) (Comment this)
Políticamente, la búsqueda de la igualdad habría sido una reacción contra los privilegios -leyes privativas o especiales- es decir: Contra leyes desiguales, si eres noble no te juzgamos o te juzga un tibunal especial; si eres militar, lo mismo; si eres del clero, igual. Si eres esclavo no tienes los mismos derechos que quien no lo es, etcétera. Es la cara noble, impecable de la Revolución Francesa (la otra cara fue el terror revolucionario y es detestable) y del famoso lema de "libertad, igualdad, fraternidad". Con el paso del tiempo, esa igualdad - que podriamos llamar igualdad de condiciones, igualdad en el punto de partida o igualdad ante la ley- se trastocó en "queremos resultados iguales para todos". Y ahí empezó el desastre: Como somos por naturaleza desiguales, la única manera de garantizar resultados iguales es volver a establecer privilegios, regímenes especiales y pruebas desiguales...(Lo que habíamos echado por la puerta, los privilegios, nos lo regresaron por la ventana ¡pero ahora con etiqueta de "revolucionario", "progresista" y "de izquierda"!)...Un ejemplo de esto: Si soy maestro, lo justo es que el examen al que someto a mis alumnos sea exactamente el mismo para todos y se califique rigurosamente con los mismos criterios para todos. Ese es el chiste del examen: Que ante la prueba igual surjan las desigualdades de conocimientos, capacidades, interés, aptitudes...Pero el socialismo nos dice que eso está mal, que en los resultados todos tienen que salir igualitos, entonces resurgen las leyes desiguales, los tratos discriminatorios, las "ayudaditas" y demás...Hay un terreno en el que hasta ahora no he encontrado a ningún socialista dispuesto a llevar a sus últimas consecuencias el absurdo de la igualdad en los resultados: Los torneos deportivos, por ejemplo en el futbol. Ni los más "justicieros" que se llenan la boca con prédicas de igualitarismo salvaje (resultados iguales para todos) estaría de acuerdo en que en el campeonato mundial de futbol hagamos que Togo tenga la misma oportunidad de ganar que Italia, Francia o Brasil. A ver, ¿por qué no hacemos reglas desiguales para que Togo juegue con 25 jugadores y Brasil sólo con cuatro y sin portero? A lo mejor así logramos que Togo le gane a Brasil alguna vez...En México tenemos un bonito ejemplo de estas "correcciones ex-ante" a la igualdad con la peregrina intención de lograr la imposible "igualdad ex-post-facto". Tal es el caso de pase automático en la UNAM: Es más fácil ingresar a la UNAM si eres un zángano con promedio de seis en el CGH o en la Prepa de la UNAM, que ingresar si eres un estudiante de un bachillerato privado con promedio superior a nueve...En el segundo caso sí presentas examen, en el primero no (¿dónde quedó la igualdad?) y si sacas una buena calificación en el examen tal vez te digan: Ni modo, ya no hay cupo en la UNAM porque tuvimos que darle entrada automática a miles de cuates que ni siquiera presentaron examen. Como en "Aminal farm" de Orwell, resulta al final que todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros y el más igual de todos es el dictador, el cerdito Napoleón.
Saludos. (Comment this)